No sólo los inversores privados decidieron reducir su exposición a la Argentina y redolarizarse, generando la necesidad de intervención del Banco Central para evitar una devaluación. Los organismos multilaterales también disminuyeron de manera significativa su exposición con la Argentina, ya que en lo que va de 2008 cobraron u$s 1.300 millones más de lo que desembolsaron en nuevos créditos, lo cual repercute negativamente en el nivel de reservas del Banco Central.
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Este monto, habiendo transcurrido el primer semestre del año, representa más que todo el flujo neto que el gobierno había pagado al BID y al Banco Mundial el año pasado (u$s 1.273 millones). Esto explica la insistencia del ministro de Economía, Carlos Fernández, para que ambas entidades aumenten el monto de financiamiento para la Argentina. Estos pedidos fueron realizados por el funcionario en sendas reuniones mantenidas con Luis Alberto Moreno, titular del BID, y Robert Zoellick, número uno del Banco Mundial, durante la reunión de ministros de Hacienda en México.
La ventaja de recibir mayores desembolsos no sólo pasa por contar con una fuente alternativa de financiamiento, en momentos de mercados totalmente cerrados. También se trata de un recurso mucho más barato que otros a los que acude el gobierno, como los préstamos de Venezuela. Mientras que Hugo Chávez compra bonos argentinos a una tasa de 13% anual, el BID y el Banco Mundial prestan a menos de 4% (la baja de la tasa de interés mundial abarató los créditos de estas instituciones).
El monto total de deuda cancelada a los organismos sumó desde la salida de la convertibilidad ya supera los u$s 25.000 millones, incluyendo los u$s 9.500 millones pagados al FMI a principio de 2006. Ahora, el objetivo es cambiar la lógica del desendeudamiento y volver a tomar fondos frescos de los principales organismos multilaterales (por supuesto siempre excluyendo al Fondo). No se trata, sin embargo, de una tarea sencilla.
El gobierno tiene por delanteun segundo semestre que será más exigente en materia de vencimientos que la primera parte del año. Agosto es el mes más complicado, ya que los pagos superan los u$s 3.000 millones, incluyendo la amortización anual del BODEN 2012. Sin embargo, desde el Palacio de Hacienda afirman que están los fondos asegurados para hacer frente a los vencimientos que restan este año.
Mercados cerealeros
Se complica más 2009, con la necesidad de buscar más de u$s 7.000 millones en los mercados, que al menos en el actual contexto están totalmente cerrados para cualquier emisión de la Argentina. Por eso, el gobierno decidió apurar las gestiones ante organismos para que aumenten los desembolsos a favor del país.
Pero, por el momento, no hay respuestas concretas. El representante del Banco Mundial en la Argentina, Pedro Alba, ya se había comprometido a incrementar los créditos desde un promedio de u$s 1.000 millones anuales a u$s 1.500 millones. Si esto sucede, el balance se volvería positivo para la Argentina. El nuevo programa de asistencia crediticia (CAS, según las siglas en inglés) está en plena discusión y regirá a partir de 2009 por tres años.
Respecto del BID, el pedido es que los desembolsos lleguen a los u$s 2.000 millones anuales-(contra unos $ 1.200 millonespromedio que la institución abona en la actualidad). Esto completaría u$s 8.000 millones entre este año y 2011, es decir durante toda la gestión de Cristina de Kirchner.
Evaluación
Tampoco en el BID hubo respuestas a este pedido de la Argentina, pero desde el directorio adelantaron a este diario que no será sencillo cumplir con el deseo del gobierno: «Entendemos las necesidades de la Argentina, pero tenemos que evaluar pedidos de otros países porque para todos los mercados se volvieron más hostiles. También tenemos que revisar los propios límites de endeudamiento de la entidad». Un aspecto que en teoría juega a favor del país es que terminó de pagar el préstamo de emergencia de más de u$s 3.000 millones recibido durante 1998 y cuyo vencimiento había sido refinanciado en 2003.
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