Sin reproches, Claver-Carone promete ayuda desde el BID

Economía

Conociendo la realidad con la que llegó a dirigir el BID, Mauricio Claver-Carone pidió especialmente una reunión semisecreta con los economistas argentinos que trabajan en el banco. Allí prometió aplicar todos sus contactos para llevar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional al mejor puerto posible.

Mauricio Claver-Carone llegó al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y lanzó un mensaje tranquilizador a los representantes de los países que trabaron su nominación como presidente de la entidad: ni vencedores ni vencidos. El hombre de Donald Trump, lejos de manifestar (al menos hasta ahora) una actitud revanchista, invitó a todos los cuadros técnicos de la entidad a trabajar en el diseño de la inevitable nueva etapa de la entidad. Entre los profesionales que escuchaban su presentación oficial, había muchos argentinos y mexicanos, estados fuente de economistas que nutren al BID; y quienes esperaban lo peor.

Sucede que muchos compatriotas están en las líneas máximas de decisión del banco con sede en Washington, y aguardaban una tormenta férrea contra ellos; luego de haber liderado Argentina (seguida algo lejos por México, Chile y otros países), una embestida que finalmente terminó fallida. Claver-Carone, conociendo la realidad con la que llegó a dirigir el BID, pidió especialmente una reunión semisecreta con los economistas argentinos que trabajan en el banco; y que, quiso el destino, forman parte de los cuadros técnicos más altos y calificados de la entidad. En ese encuentro les dijo que contaba con ellos, que la idea era profundizar la ayuda sobre la base del trabajo que ellos habían hecho hasta el momento y que debían profundizar, y, especialmente en el caso argentino, prometió aplicar todos sus contactos para llevar las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional al mejor puerto posible.

Ponderó incluso el proceso de reestructuración de deuda que comandó Martín Guzmán, y pronosticó que una vez solucionado el problema con el organismo que maneja Kristalina Georgieva, habría un nuevo comienzo en la relación entre la Argentina y los mercados financieros internacionales para público y privado. Hábil diplomático al fin (en definitiva, logró que un norteamericano llegue a comandar el BID), no hizo en ese encuentro con argentinos ninguna mención a la disputa por su elección, y sólo se comprometió a trabajar para que mejore la economía argentina. Y a que se cuente con sus buenos oficios para las negociaciones con el FMI.

Como aporte extra, aseguró que el Gobierno de Alberto Fernández dispondrá de todos las líneas de créditos ya otorgadas y que, según la disponibilidad del caso, también será considerada en los próximos planes del BID para la aceleración de préstamos para paliar los efectos de la pandemia generada por el covid-19. Sabe el ahora titular del BID que Argentina tiene una presencia fuerte e importante en la región, y que es una de las más activas dentro de la entidad financiera. Y que cualquier tipo de embestida política no tendría mayor destino dentro de la entidad, más allá de generar repudio entre los socios de la región, que siempre apoyarán al país antes que a un presidente norteamericano. Al menos en teoría.

El primer paso en el establecimiento de buenas relaciones con el hombre del BID lo había dado Argentina. Lo hizo de una manera curiosa. El mismo sábado 12, el día en que fue elegido para comandar la entidad, el Ministerio de Relaciones Exteriores fue la dependencia encargada de darle la bienvenida a su nuevo cargo, pero luego de agradecer a los países que habían acompañado la posición local de impulsar a Gustavo Béliz. A través de un comunicado, la Cancillería dijo que “la postura de abstención cosechó el 31,23% de los votos emitidos, guarismo que se obtuvo a partir de la decisión de Chile, México, Perú y Trinidad y Tobago, más los países de la Unión Europea”. “Esto representa un total de 16 países en la misma posición, sobre los 30 que obtuvo en su favor el único candidato presentado, Mauricio Claver-Carone, a quien saludamos en su nuevo rol en la institución”. Claver-Carone, hasta ese día asesor sobre Latinoamérica de Donald Trump, lanzó un muy diplomático comunicado, afirmando: “Quiero agradecer a todos nuestros socios en la región por mantener la integridad de este proceso electoral y por compartir nuestra visión común de un BID más fuerte y con una mayor capacidad de respuesta. Esta victoria es para Latinoamérica y el Caribe”. El hombre de Trump llegó al momento de la votación siendo el único candidato, y consiguiendo el 66,8% del total de los votos de los 48 gobernadores presentes en la elección de manera virtual.

El BID es la principal fuente de ingresos que tienen los países latinoamericanos para proyectos de inversión directos. Argentina tiene hoy acreditados proyectos por unos u$s10.988 millones, la mayoría concentrados en transporte y reforma y modernización del Estado. Es el segundo país con mayor cantidad de préstamos otorgados y en aplicación (65), luego de Brasil con unos 80. Durante la presidencia de Luis Alberto Moreno logró mantener un ritmo importante de líneas abiertas, incluyendo las presidencias de Cristina de Kirchner y Mauricio Macri.

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