Diálogos de Wall Street

Economía

¿Qué nos espera después del sacudón de la Bolsa, Gordon Gekko? ¿Una multa de tránsito? El rally en el banquillo: ¿avanza a contramano, o sólo con exceso de velocidad?

Periodista: ¿La tercera es la vencida? El rally, que arrancó en marzo, patinó en junio. Otra vez en julio. Y se recuperó siempre muy rápido, pujante. ¿Qué nos espera después del affaire SoftBank? ¿Un aterrizaje duro, un “hardlanding”? .

Gordon Gekko: Son dos accidentes en uno. Hay una visibilidad relativamente buena del mercado cash. Sabemos, sin embargo, que el choque se produjo en opciones. Allí la velocidad es más alta, el apalancamiento muy superior. Se pueden comandar posiciones enormes. Y la visibilidad es (casi) nula.

P.: Sabemos además que es un choque en cadena.

G.G.: Tal cual. Y agréguele un condimento. Conocemos, muy por arriba, la maniobra del grupo SoftBank. No tenemos la visión de portafolio completa, pero si rastreamos su huella. ¿Es el único jugador que impulsó esta suba? No. ¿Cómo quedaron parados los demás después de la colisión? Alguno de ellos se bajó de golpe, y provocó el derrape. Quizás el mismo SoftBank. No nos importa demasiado quién se llevó el botín. El problema de una piña frontal son los heridos de gravedad. Los daños. Si se rompió algún engranaje clave. Y si este barquinazo va a ser muy diferente de los anteriores yo diría que la explicación más temible vendrá de allí.

P.: Pasamos de querer averiguar quién era la “ballena” del Nasdaq a buscar deprisa señales del reguero de sangre, de las orcas que han sido arponeadas.

G.G.: Hasta julio inclusive, los hedge funds no compraban la idea de un rally que no fuera de mercado bajista. Los fondos estaban cortos en forma agresiva y paradójicamente permitieron una suba muy sana.

P.: Los novatos le ganaron a los profesionales. En el margen, se podría decir, que la cuarentena le enseñó a muchos que apostar en la Bolsa podía ser tan divertido (y rentable) como en los eventos deportivos, en un tiempo en el que se suspendieron los deportes.

G.G.: Esa es la anécdota. Irrumpe Dave Portnoy, cambia de especialidad, se adapta a un nuevo “deporte”, y se convierte en el gurú de los day traders, aquellos que compran y venden en el día. Y además se mofa del veterano Warren Buffet quien desensilla hasta que aclare la pandemia.

P.: ¿Qué mejor receta para que todo termine mal?

G.G.: Ya sabe, el que ríe último. Pero el punto es otro. El tema es que los novatos dieron en la tecla. ¿Suerte de principiante? La economía se recuperó. La recesión quedó atrás. Y el rally mentiroso trocó en un mercado bull, con los papeles en orden, guste o no. Y los hedge funds, a partir de julio, se cansan de perder dinero, recalculan y compran acciones globales.

P.: Ahora novatos y profesionales están comprados, todos subidos al mismo bote.

G.G.: Lo que no ocurrió ni en junio ni en julio. Todos dulces, todos convencidos, todos largos. Y a cotizaciones más elevadas.

P.: Cartón lleno. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Bajamos la persiana, gritamos socorro o vendrá la Fed a rescatarnos?

G.G.: El choque fue el jueves. Si bien, algunas balizas se colocaron días antes. Y el estímulo, en el margen, se redujo ya a comienzos de agosto. Dejó de crecer la hoja de balance de la Fed, experimentamos una suba fuerte de las tasas largas (luego morigerada) y se cortó el pago extraordinario de beneficios que otorgó la ley CARES. Sin embargo, la Bolsa (en especial, las tecnológicas) continuaron su ascenso raudo igual. Eso sí, volcaron el jueves. Al día siguiente, recibimos el informe de empleo. Y si no hubiera sido tan bueno, con una mejoría tan generalizada, creo que otra era la historia. La Bolsa está en offside, cayó en posición adelantada, es evidente, pero no está fuera del juego. El juego de la recuperación económica se sigue construyendo, a otra velocidad, a bastante distancia, pero no se anuló. El covid-19 es una desgracia pero su letalidad declina en el margen. ¿Nos volverá a forzar un encierro indiscriminado? No parece. Y la vacuna, recuerde que yo era muy escéptico, avanza..

P.: La Bolsa está encaminada, entonces. ¿Acá no pasó nada?

G.G.: Si no hay víctimas fatales que lamentar, sigue su ruta. Lo único que hay que objetar es la valuación. No parece muy razonable que la Bolsa cotice por encima de lo que valía cuando el covid no existía.

P.: Pequeño detalle.

G.G.: Es una multa por exceso de velocidad.

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