14 de octubre 2003 - 00:00

Bonistas europeos piden pago inicial de "buena voluntad"

José Angel Gurría, ex ministro de Hacienda de México y representante de acreedores, aseguró que no piensan iniciar un juicio contra la Argentina.
José Angel Gurría, ex ministro de Hacienda de México y representante de acreedores, aseguró que no piensan iniciar un juicio contra la Argentina.
Mientras el gobierno avanza con la elección de bancos para la reestructuración de la deuda, los acreedores piden «un pago inicial de buena voluntad» por parte de la Argentina. Así lo aseguró José Angel Gurría, ex secretario de Hacienda mexicano y actual representante de ABRA, la asociación que representa a miles de acreedores de Argentina en Europa.

En una entrevista mantenida con Ambito Financiero desde Ciudad de México, el economista aseguró que los tenedores de bonos que conforman ABRA «no piensan en iniciar un juicio con la Argentina», porque -explica- «esto implicaría que no están dispuestos a negociar».

Gurría, socio del economista estadounidense Adam Lerrick en esta tarea de asesoramiento a los acreedores, asegura que se encontrará con el secretario de Finanzas argentino, Guillermo Nielsen, durante la gira que éste comienza la semana que viene, aunque aún no tiene lugar ni fecha. ABRA, que no es parte de los grupos consultivos designados por el gobierno, agrupó a tenedores de títulos argentinos en euros por un monto de 1.200 millones de euros, monto que podría incrementarse porque se reabrió el período de suscripción para los acreedores.

A continuación, los pasajes centrales del diálogo con Gurría:

Periodista:
¿Cómo cayó entre los acreedores la propuesta de una quita de 75% en el valor nominal de los bonos?

José Angel Gurría: Era predecible. Tanto por el acuerdo que había alcanzado la Argentina con el FMI y por haber sido efectuado en momentos electorales. Pero más allá de la quita propuesta, lo importante es que se deja margen para que los acreedores privados negocien con el gobierno. Será un proceso muy complejo, porque es la primera vez que se reestructura una deuda soberana tan grande en base a bonos. Hasta ahora los default habían sido más chicos o se negociaba directamente con bancos.


P.:
¿Es bueno o malo que el acuerdo con el FMI no haya incluido con mayor detalle la renegociación de la deuda?

J.A.G.: Para empezar formalmente las negociaciones era imprescindible que estuviese el acuerdo. Al mismo tiempo, se deja abierto el segundo y el tercer año para dar tiempo a las negociaciones que el país mantendrá con los acreedores privados. Las cifras del presupuesto que se fijen para 2005 en adelante dependerán de cómo se cierre esta negociación.


P.:
¿Usted también es partidario de la idea de que los organismos multilaterales acepten quitas para no perjudicar tanto a los acreedores privados?

J.A.G.: En realidad no, porque la Argentina seguirá recibiendo ayuda de los organismos multilaterales aún en condiciones muy malas, como ha ocurrido en el pasado. Los propios tenedores de bonos se benefician con la posibilidad de que el país tenga acceso a divisas por parte de estos organismos aun en momentos muy malos en los que no se consigue fondeo en los mercados de capitales.


P.:
¿Cómo reaccionaron los acreedores ante el anuncio de la quita?

J.A.G.: El grupo de gente que nos dio el mandato tiene varios objetivos. El primero es recuperar la mayor porción posible de los montos originales, aunque saben que deberán hacer un esfuerzo para que la Argentina pueda salir adelante y cumplir lo que se pacte. Sí están dispuestos a hacer concesiones por el lado de menores intereses y alargamiento de plazos. Pero para ellos es muy importante mantener el valor nominal de la deuda adquirida y que se asegure el trato igualitario entre todos los acreedores.


P.:
Pero el gobierno plantea una reducción del valor nominal de la deuda. ¿Cómo se puede compatibilizar esto con el reclamo de los acreedores de obtener un bono a la par?

J.A.G.: No hay que confundirse. Lo que es importante es saber cuál es el valor presente de la deuda y el peso de ésta en el presupuesto nacional. Si uno tiene una deuda de 100 dólares a una tasa de 5% anual o una de 50 dólares a una tasa de 10%, probablemente esté peor en el segundo escenario, pese a un valor inferior de la deuda. Lo que ocurrió con el megacanje de la Argentina es un caso claro, porque hubo que pagar tasas de 15% anual. No importa cómo se arme la parte de la concesión que el acreedor hace, en la medida en que refleje una concesión en el valor presente.


P.:
¿Qué elementos incorporaría en la propuesta presentada por el gobierno para una aceptación más rápida por parte de los bonistas?

J.A.G.:A cualquier acreedor le gustaría recibir un pago, aunque sea pequeño, por aceptar la reestructuración. Es un elemento muy importante como señal de buena predisposición y también como muestra de que es posible hacerlo. El valor presente de un dólar en la mesa es un dólar. Una promesa de pago actualizado por una tasa de interés determinada sigue siendo una promesa de pago. A alguien que quiere recuperar 100%, mientras más se acerque a la parte que le toca, más interesado estará en la propuesta.


P.:
¿Puede estar cerrado todo el proceso para junio del año que viene?

J.A.G.: No lo descarto, pero aquí hay muchos intereses y negociadores en juego. Pero estipular una fecha límite es malísimo. Toda la prensa está pendiente, si se pasan veinte minutos hablan de fracaso. En esta negociación entran temas muy de fondo, pero lo importante es que la Argentina pueda volver a crecer y también a pagar.


P.:
¿Quienes integran ABRA tienen en sus planes efectuar demandas contra el gobierno argentino, aumentando la posibilidad de embargos contra activos argentinos?

J.A.G.: No conozco ningún caso de ninguna intención que tenga que ver con una demanda de tipo legal, ni con activos argentinos. Puedo decirle con certidumbre que tal cosa no existe. Lo primero que hay que hacer es intentar una negociación. Por qué vamos a empezar con el final y nos vamos a dar por vencidos antes de empezar. Incluso los que están demandando también deberán sentarse a negociar. Espero que entorpezca la marcha del proceso. Será poco útil si empiezan a corretear activos por todos lados.


P.:
¿Cómo reaccionarán los mercados una vez que finalice la negociación?

J.A.G.: Sin duda habrá sorpresas positivas, siempre y cuando los inversores perciban que se negoció de manera transparente y razonable no tardarán en volver a invertir en la Argentina. En el caso mexicano, en la primera crisis de deuda tardamos seis años en volver a los mercados y cuando negociamos el Brady demoramos sólo seis meses. Es indudable que en la negociación los acreedores deben quedar razonablemente insatisfechos, pero con un resultado con el que puedan vivir.


Entrevista de Pablo Wende

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