26 de agosto 2020 - 00:00

Pimco ya le avisó a sus operadores que se retira de mercados emergentes

El fondo, que ingresará al canje de la deuda, llevará al mínimo sus inversiones. Aduce pérdidas millonarias y se concentrará en monedas, commodities y bonos de países desarrollados.

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Imagen: Wikipedia

El romance de Pacific Investment Managment Co. (Pimco) con América Latina en general y Argentina en particular, llega a su fin. Y de la peor manera. El poderoso fondo de inversiones con sede en California, cansado de las pérdidas sufridas en sus aventuras financieras entre los emergentes; decidió en la últimas horas desarmar sus posesiones en estos mercados, llevándolos al mínimo y concentrar las inversiones de sus clientes en monedas, commodities y bonos de estados desarrollados. Al menos hasta que cambien las circunstancias que llevaron a que el fondo haya perdido fortunas.

La decisión implica, obviamente, el final de la historia polémica del fondo en el país; donde llegó con grandes expectativas durante el gobierno de Mauricio Macri, y escribió una de las historias más perdidosas de su amplia experiencia mundial. En las argumentaciones de la salida de los mercados emergentes, Pimco explica que las pérdidas durante los tiempos del covid-19 alcanzaron el 19% en las opciones de emergentes; mencionando explícitamente dos apuestas que fueron de las peores en todo el mapa: el peso argentino y la libra egipcia. En el segundo nivel de culpabilidades, se menciona al real brasileño y el rand sudafricano.

Los operadores locales que actúan como mandatarios del fondo, ya recibieron la información que Pimco ingresará al canje de deuda local en tiempo y forma (lo estaba haciendo en etapas desde ayer), y que luego comenzará un proceso de desprendimiento de los nuevos bonos. Será en etapas, cuidando lo que se pueda las cotizaciones de los papeles, pero “sin prisa y sin pausa”. En total, canjearía deuda por unos u$s1.500 millones, e iría recomponiendo cartera con liquidaciones de los bonos en un proceso que no debería superar el año calendario. Se aclaró a los socios locales que, más allá de las penurias argentinas, no es una cuestión personal con el país; sino una decisión global. Sin embargo, todos saben en el mercado de capitales argentinos, que la confianza puesta en el país por Pimco, resultó en uno de los peores negocios de su rica y exitosa historia.

Se trata de una firma de inversión fundada en Newport Beach, California, en 1971 por William H. Gross (que aún la dirige) y por Mohamed A. El-Erian. En 2000 fue adquirida por el grupo alemán Allianz, y desde ese momento opera bajo su ala, pero como fondo independiente. Cuenta en su currículum ser uno de los pocos fondos de inversión sobrevivientes a la crisis del 2008; algo que evidentemente no se pudo repetir en la crisis argentina.

La principal inversión del fondo en el país, fue hacerse de casi toda la colocación del Bono de Política Monetaria, BoPoMo, emitido el 21 de julio de 2017, por el entonces ministro de Finanzas del gobierno de Mauricio Macri, Luis “Toto” Caputo. Fue el exfuncionario el que, personalmente, desplegó toda su diplomacia para convencer a Pimco para que sea el protagonista de la colocación. La operación llegó a los $118.433.743 millones, pagaba cupón a partir del nivel de la tasa de interés de las, en aquellos tiempos, Letras de Liquidez del Banco Central versión Macri, y liquidaría trimestralmente los 21 de marzo, junio, septiembre y diciembre de cada año. Era un ensayo de Caputo para comenzar a captar pesos a granel del mercado, ir terminando con las Letras de Liquidez (Leliq), secar la plaza de moneda local, y así ayudar a bajar la inflación y la presión sobre el dólar.

En teoría, la estrategia original de Caputo no era mala: lanzar al mercado bonos en moneda local de dos a tres años de plazo, y que pagaran intereses similares a las Leliq de vencimiento mensual, extendiendo vencimientos a más de dos años. En aquellos tiempos de precrisis, el Ejecutivo creía seriamente que para el segundo semestre de 2019 la bola de nieve de las Leliq estaría dominada y que podría ser renegociada en los mercados por bonos a largo plazo. Para esto se descartaba que ese año, la inflación anualizada se ubicaría entre el 20% y el 25% (o menos), con tasas de Leliq por debajo del 40%; y con un dólar controlado a fuerza de la caída de la inflación y el consecuente crecimiento económico del país. En definitiva, la confianza haría que la apuesta por estos bonos fuera creciente. La realidad fue dura con esta operación estrella diseñada por Caputo. Para junio de 2018 el gobierno de Macri negociaba ya una segunda versión del stand by firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), peleaba contra una inflación que porfiaba no bajar del 50% y debía liquidar intereses de más de 80%; un porcentaje que igualmente perdía contra la devaluación. Pimco adquirió el 60% de la colocación, perdiendo fortunas calculadas en casi u$s800 millones hacia el final del gobierno de Mauricio Macri. Ni hablar cuando el cálculo se terminó de actualizar con los precios del final del canje. Su experiencia local comenzará a cerrarse ahora, y dependerá del mercado la velocidad de la retirada.

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