24 de mayo 2026 - 12:30

De 1905 y volvió del pasado: con piezas de Bélgica únicas y el sello del escultor de la Rosada, qué edificio es y cuánto vale vivir allí

Está ubicado en Constitución, recupera su esplendor con un tesoro valioso: paños cerámicos inspirados en Alphonse Mucha. De estilo Art Nouveau y propiedades a estrenar.

El edificio permaneció años tapiado y abandonado hasta el inicio de la remodelación que hoy busca rescatar su valor patrimonial y arquitectónico

El edificio permaneció años tapiado y abandonado hasta el inicio de la remodelación que hoy busca rescatar su valor patrimonial y arquitectónico

@pablofe70 IG

En una calle silenciosa de Constitución, detrás de una fachada que durante años permaneció tapiada y al borde del olvido, sobrevive una de las piezas patrimoniales más extraordinarias de Buenos Aires. En Solís 1835/39/41/45, una antigua casa de renta construida en 1905 vuelve a abrirse paso entre andamios, restauraciones y nuevos compradores interesados en habitar un edificio que guarda un tesoro casi imposible de repetir: cuatro paños cerámicos belgas Art Nouveau, únicos en la Ciudad.

El inmueble, que durante décadas funcionó como hotel familiar y sufrió largos períodos de abandono y ocupación, atraviesa ahora una remodelación integral que busca recuperar buena parte de su esencia original. El proyecto contempla 24 viviendas de uno y dos ambientes, algunas en dúplex, con valores que parten desde u$s24.000 y llegan hasta u$s80.000.

Pero el verdadero diferencial del edificio no está solamente en sus precios ni en su ubicación. El corazón patrimonial del proyecto aparece varios metros más arriba, en el remate de la fachada. Allí sobreviven cuatro composiciones cerámicas formadas por 42 piezas esmaltadas cada una, fabricadas por la histórica Maison Helman Céramique de Bruselas, Bélgica.

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La fachada de Solís 1835 recupera su impronta Art Nouveau con los históricos paños cerámicos belgas que sobrevivieron más de 120 años en Constitución

La fachada de Solís 1835 recupera su impronta Art Nouveau con los históricos paños cerámicos belgas que sobrevivieron más de 120 años en Constitución

Se trata de un conjunto excepcional dentro de Buenos Aires. Las obras, de estilo Art Nouveau y con fuerte inspiración en el universo estético de Alphonse Mucha, representan las cuatro estaciones a través de figuras femeninas de rasgos delicados, flores y elementos naturales.

Con cerámicas irrepetibles

“Lo que más impacta es levantar la vista y ver esas cerámicas de colores brillantes en lo más alto; es increíble que, después de 120 años y tanto abandono, sigan ahí como si nada”, explicó Pablo Fernández, experto en patrimonio e e investigador urbano.

Cada panel desarrolla una escena distinta. “Eté” (Verano) muestra a una mujer pelirroja junto a un pavo real; “Printemps” (Primavera) aparece rodeada de palomas y flores; “Hiver” (Invierno) exhibe una cabellera gris plomo y hojas de liquidámbar; mientras que “Automne” (Otoño) incorpora racimos de uvas y tonos más cálidos. Aunque la secuencia original quedó alterada al momento de la colocación, el conjunto permanece prácticamente intacto.

Fernández destacó que el valor artístico de estas piezas resulta excepcional no sólo por su origen europeo, sino también por su estado de conservación. Sostuvo: “Son piezas de museo puestas en una fachada de barrio. Además de tener 120 años, conservaron colores vibrantes sin evidencias importantes de restauración. Son materiales de exportación europea prácticamente imposibles de conseguir hoy”.

La historia del edificio también suma valor. La fachada lleva la firma del italiano Carlos Bianchi, escultor formado en Roma y Nápoles que dejó huella en varios edificios emblemáticos del país. Entre otras obras, participó de los trabajos escultóricos de la Casa Rosada y obtuvo reconocimiento en el concurso para el Congreso Nacional de 1895.

Escultor nacido en Viareggio, Italia, en 1862 y fallecido en Buenos Aires en 1912, Bianchi se formó en la Academia de Brera de Milán y desarrolló trabajos en Italia y Francia antes de llegar a la Argentina en 1886. Ya instalado en Buenos Aires abrió su propio taller y participó de importantes obras ornamentales de fines del siglo XIX. Entre ellas sobresalen las decoraciones realizadas en la Casa Rosada en 1891, especialmente el conjunto escultórico sobre Paseo Colón que representa a la República junto al Trabajo, la Agricultura, la Ciencia, el Comercio y la Industria, ejecutado junto a Giuseppe Della Valle.

Escultura
La obra escultórica de Carlos Bianchi en la Casa Rosada, uno de los trabajos más emblemáticos del artista italiano que también dejó su sello en el edificio de Solís al 1800

La obra escultórica de Carlos Bianchi en la Casa Rosada, uno de los trabajos más emblemáticos del artista italiano que también dejó su sello en el edificio de Solís al 1800

Ese ADN artístico explica parte de la riqueza ornamental del inmueble, concebido originalmente como una elegante casa de renta de principios del siglo XX, en un momento en el que Buenos Aires absorbía influencias arquitectónicas francesas, italianas y belgas.

“Es uno de los pocos conjuntos completos de este tipo que todavía permanecen en su lugar original”, señaló Fernández. “Aunque Buenos Aires tiene mucha cerámica europea, este diseño específico Art Nouveau con figuras femeninas y flores es extremadamente raro”.

El especialista advirtió además sobre la importancia de preservar este tipo de inmuebles en una ciudad donde gran parte del patrimonio arquitectónico desapareció durante las últimas décadas. Afirmó: “Si esto se destruye, perdemos identidad. No es solamente una cuestión estética. Se borra parte de la historia de Constitución y también de la obra de Carlos Bianchi. Sin las cerámicas, el edificio pasa a ser una caja de cemento sin alma”.

Lo inmobiliario

La recuperación del inmueble busca precisamente evitar ese escenario. Según detalló Jorge Yavícoli, de Lepore Propiedades, el proyecto intenta conservar la mayor cantidad posible de materiales originales y mantener la distribución histórica del edificio.

Constitución Propiedades Solis 1800
La restauración respetó buena parte de la identidad original del edificio, desde las molduras hasta las aberturas y balcones históricos

La restauración respetó buena parte de la identidad original del edificio, desde las molduras hasta las aberturas y balcones históricos

“El inmueble fue vendido a sus actuales dueños, que están llevando adelante una remodelación integral. Se mantiene la distribución original de la casa: son dos plantas con unidades de uno y dos ambientes, algunas de ellas en dúplex”, explicó.

Las viviendas, a estrenar, apuntan principalmente a jóvenes profesionales, personas solas e inversores que buscan propiedades con identidad arquitectónica y tickets de ingreso bajos para la Ciudad de Buenos Aires.

Yavícoli indicó: “Las unidades más pequeñas, de 20 metros cuadrados, parten desde los u$s24.000, mientras que la más grande, de 56 metros cuadrados, ronda los u$s80.000. El promedio está cerca de u$s1.300 por metro cuadrado, algo competitivo para un producto con estas características”.

El corredor consideró que el valor histórico del edificio termina construyendo una ecuación distinta dentro del mercado inmobiliario actual. “El producto combina una propiedad con carácter histórico, materiales nobles y una zona económica de la Ciudad que todavía tiene margen de desarrollo. Eso genera una relación producto-precio interesante”, sostuvo.

El sur existe

Constitución, en el sur de CABA, atraviesa desde hace algunos años un proceso de transformación gradual. Aunque todavía conviven zonas deterioradas y edificios abandonados, también comenzaron a aparecer proyectos de recuperación patrimonial impulsados por desarrolladores que buscan diferenciarse del producto tradicional.

En ese contexto, la casa de Solís se convirtió en un caso particular porque no apuesta a una demolición total ni a una fachada “lavada” sin identidad. La estrategia pasa por capitalizar justamente aquello que vuelve irrepetible al inmueble: su historia y su patrimonio artístico.

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El patio central cuando estaba en obras

El patio central cuando estaba en obras

Fernández remarcó que este tipo de proyectos demuestra que la preservación patrimonial puede convivir con el negocio inmobiliario: “Hoy mucha gente valora vivir en lugares con historia. Este caso demuestra que se pueden hacer departamentos modernos sin destruir el arte original”.

La solidez estructural también jugó a favor de la recuperación. Pese al deterioro interno acumulado durante años, el edificio mantuvo intactos varios elementos originales, entre ellos techos altos, molduras y parte de sus detalles constructivos.

“Se nota el paso del tiempo y el descuido, pero la estructura es muy sólida. Se están renovando los espacios respetando el estilo antiguo y adaptándolo a las necesidades actuales”, agregó Fernández.

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Los paneles esmaltados inspirados en las obras de Alphonse Mucha representan las cuatro estaciones y forman uno de los conjuntos más singulares de Buenos Aires

Los paneles esmaltados inspirados en las obras de Alphonse Mucha representan las cuatro estaciones y forman uno de los conjuntos más singulares de Buenos Aires

En términos de inversión, desde Lepore Propiedades consideran que el valor del emprendimiento podría apreciarse con fuerza una vez terminada la obra.

Explicó Yavícoli: “Cuando el proyecto esté finalizado, estimamos que las unidades podrían valer entre un 25% y un 30% más respecto de los valores actuales”.

El interés por este tipo de propiedades también refleja un cambio cultural dentro del mercado. Frente a desarrollos cada vez más homogéneos, los edificios históricos recuperados empiezan a ganar atractivo entre compradores que priorizan identidad, diseño y patrimonio.

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Algunas de las propiedades disponen de balcón a la calle, estarán listas en poco tiempo

Algunas de las propiedades disponen de balcón a la calle, estarán listas en poco tiempo

Y en ese punto, Solís 1835 parece jugar en otra categoría. No sólo por sus precios de entrada relativamente accesibles, sino porque ofrece algo casi inexistente en Buenos Aires: vivir bajo uno de los conjuntos cerámicos Art Nouveau más singulares que sobreviven en pie en la Ciudad.

“Por supuesto que buscamos mantener la mayor cantidad posible de materiales originales, especialmente los paños cerámicos belgas que representan las estaciones del año. Eso suma valor y es historia”, concluyó Yavícoli.

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