16 de febrero 2004 - 00:00

Boom de soja: sube 50% el alquiler de campos

El boom de la soja generó una explosión en el mercado de los campos. Los productores pujan por conseguir tierras para seguir sembrando la tan cotizada oleaginosa. La decisión de alquilar campos a tan alto precio es riesgosa si cae el valor del grano: los alquileres aumentaron 50% en comparación con los valores pagados el año pasado. El cultivo es anual y el contrato se realiza por todo el año. Para el dueño del campo surge un negocio muy rentable, que a tasa anual tiene poca competencia: entre 5% y 7% en dólares.

Boom de soja: sube 50% el alquiler de campos
El boom de la soja genera ahora una fiebre de arrendamientos de campos, con valores que crecieron hasta 50% este año en comparación con los que se arreglaban el año pasado, al ritmo del aumento del precio de la oleaginosa. «Parece que nadie quiere bajarse del tractor», dicen los que conocen el mercado, en simultáneo con una actitud voraz de los productores por conseguir mayor cantidad de hectáreas, para sembrar soja con laboreos que comenzarán a partir de setiembre. La fuerte puja que ya se desató entre dueños de campos y productores arrendatariosse centra en un acuerdo por la soja que recién se levantará en mayo de 2005.

El negocio es riesgoso para unos y muy bueno para otros.

«El riesgo para los arrendatarios es el de convalidar precios altos al momento de la planificación de la siembra que no sean compatibles con la evolución futura de los granos. Es el riesgo de quedar enganchado con un arrendamiento caro en un momento en el que el mercado puede revertir su tendencia», advierte Mario Arbolave, de «Márgenes-Agropecuarios». El especialista sostiene que los productores miran hoy el mercado disponible, que muestra una soja que cotiza a u$s 234, y olvidan seguir la soja mayo '05, sobre la que se está discutiendo, y que cotiza a u$s 170 en el Mercado a Término.

•Poca oferta

Por el lado de los propietarios de campo, se apunta a un arreglo anual que oscila entre 300 y 350 dólares por hectárea, o bien entre 13 y 20 quintales de soja por hectárea. Un rendimiento promedio de soja hoy ronda, según la zona, entre 18 y 40 quintales por hectárea. Esto justificaría el interés comprador que ronda en el mercado de tierras productivas, donde hay pocos campos a la venta. Entre los potenciales compradores de campos se encuentran quienes concentran el interés en una renta que hoy varía entre 5% y 7% si concreta el arrendamiento. «Es una renta superior al costo de oportunidad del capital. Hay que tener en cuenta que antes se lograba una utilidad de 4% por arrendamiento, pero en plazos fijos se obtenía 8% en dólares, y hoy no se puede hacer una operación así en el país. Y si se realiza esa inversión en el exterior, se logra 1/ 1,5%», dice Arbolave.

«Si hubiera un millón de hectáreas adicionales para sembrar, se sembrarían»,
dicen los especialistas del sector agropecuario.

Una situación similar se vivió durante el año 1997, cuando la soja llegó a promediar los u$s 330 por tonelada en mayo. En ese momento, siguiendo una ola de inversiones que mostraban al campo como la panacea, muchos capitales, generalmente nucleados en la figura de «pool de siembra», se volcaron al arrendamiento de campos. Pero las condiciones del mercado se revirtieron en el '98, cuando en octubre la soja promediaba u$s 200 y los mencionados pooles de siembra dejaban a muchos inversores con notables pérdidas recordadas durante varias campañas.

•Pronósticos

«Los mercados ya anticipan que, de normalizarse la producción mundial, los precios en 2005 serán más bajos que los actuales; pero, ante el menor fracaso de la cosecha en cualquiera de los grandes productores de granos, los precios actuales pueden ser un piso y no un techo, ya que la demanda no afloja», advierte Arbolave.

Ante este escenario, no sorprende que los productores sigan entusiasmados con la soja, desoyendo advertencias de los peligros por el monocultivo y de laboreos que sobreexponen la tierra a riesgos irrecuperables. Pocas veces ocurrió que se comenzó a discutir el precio de los arrendamientos para la campaña gruesa antes de terminar la siembra anterior a esa campaña.

Esta situación justifica también la
tendencia alcista para la compraventa de campos. Un mercado que continúa firme y concreta operaciones -aunque pocas-con valores que crecieron 20% en los últimos seis meses al compás de las alzas de la oleaginosa y de un frenético interés por la soja.

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