Rio de Janeiro (EFE) - Brasil ahorró en cuatro meses unos u$s 1.000 millones en electricidad con el establecimiento del horario de verano, que terminará a medianoche de mañana, cuando los relojes deberán ser atrasados una hora, informó ayer el Ministerio de Minas y Energía.
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Esta medida ha estado en vigencia desde mediados de octubre, cuando la hora oficial de Brasil quedó en dos horas menos GMT, y no en tres, como en el resto del año.
De esta forma, los principales centros urbanos del país aprovechan mejor la luz solar, lo que significa menos demanda de electricidad en horarios pico en hogares y oficinas y en iluminación pública.
También contrarresta la demanda adicional asociada al uso de acondicionadores de aire y en general ayuda a mantener la «seguridad y confiabilidad» del sistema, al reducir la carga en generación y transmisión, según el ministerio.
Los relojes serán atrasados una hora en las regiones Sur, Sureste y Centro-oeste, que comprende el Distrito Federal y los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná, Sao Paulo, Rio de Janeiro, Espíritu Santo, Minas Gerais, Goias, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul. La medida no alcanzó a los estados subtropicales de Norte ni el Noreste del país.
Según datos del Operador Nacional del Sistema (ONS) eléctrico, en las regiones Sureste y Centro-oeste la reducción de la demanda máxima deberá alcanzar 1.557 megavatios (MW), lo que corresponde a 4,2% de la demanda de 38.357 MW de esas áreas.
En la región Sur, la economía fue de 480 MW, 4,8% de la demanda normal de
10.529 MW. «La reducción obtenida este año generó una economía de 1.000 millones de dólares, que sería el valor para la construcción de dos térmicas a gas natural para atender la demanda de esas regiones», señaló el ministerio.
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