Brasil, más audaz: lanzan amplia reforma tributaria
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Atención: podés perder miles de dólares si llevas este objeto en la valija
En un intento por lograr apoyo a una propuesta que modificará de raíz las relaciones entre la Unión, los estados y los municipios, Lula se reunirá mañana y el sábado con los 27 gobernadores del país, a quienes presentará la propuesta elaborada por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci.
La propuesta tributaria de Palocci fue detallada ayer por el sitio on line del diario «Folha de Sao Paulo». La modificación más importante afecta directamente a los estados, ya que el gobierno nacional quiere reemplazar el Impuesto sobre la Circulación de Mercaderías y Servicios (ICMS) por un Impuesto al Valor Agregado (IVA) nacional.
El ICMS está regulado por 27 legislaciones diferentes y tiene una incidencia en cascada, es decir, se cobra en cada etapa de la producción sin descuento del valor cobrado en la fase anterior. Este impuesto es el principal blanco de las quejas de los empresarios.
El ICMS es el impuesto más importante del sistema tributario de Brasil, dejando el año pasado nada menos que 30.000 millones de dólares -103.000 millones de reales- en los cofres estaduales.
Los gobernadores ya se han mostrado reticentes a esta modificación, que fue intentada sin éxito por otros presidentes, debido a que es su principal fuente de financiación. Para vencer esas resistencias, Lula ofrece compartir con los gobernadores la recaudación del nuevo impuesto, el IVA, pero ese punto de la propuesta aún no está definido.
• Rispideces
Hasta el momento, los gobernadores tienen libertad para cambiar las alícuotas del ICMS. Esto les permite beneficiar o castigar a diferentes sectores sobre la base de criterios políticos y, no menos importante, trabarse en una agresiva guerra fiscal con otros estados y hasta países de la región para captar inversiones mediante esquemas de desgravación y promoción. Esto, en el pasado, generó rispideces entre los estados más chicos de Brasil y el poderoso San Pablo, que perdía empresas por ofrecer menos incentivos. También la Argentina se quejó, pero el gobierno de Fernando Henrique Cardoso se declaró impotente para modificar una legislación que daba semejante poder a los caudillos locales.
Otra importante modificación prevista es la creación de una nueva escala para el Impuesto a la Renta, con el propósito de que los que más paguen sean los sectores más adinerados. Esto podría convertirse en el primer roce entre Lula y los sectores sociales de clase media y acomodados que lo apoyan.
Hasta hoy, pagan este impuesto las personas físicas que ganan más de 300 dólares por mes, con sólo dos escalas: 15% para los ingresos de hasta 600 dólares mensuales y 27,5% de ahí en más. La idea del gobierno es establecer una nueva escala, disminuyendo los porcentajes para los sectores de menores ingresos y llevándolos hasta 35% para las rentas más elevadas. Esta alícuota sería posible porque es la más alta que tributan hoy las empresas. De lo contrario, las peronas físicas se constituirían en personas jurídicas para pagar menos.
En este impuesto, el gobierno también quiere rever el sistema de deducciones que, según el ministro Palocci, beneficia a los sectores altos de la sociedad. Por ejemplo, las familias hoy pueden deducir en sus declaraciones juradas los gastos de educación privada de sus hijos.
El gobierno también quiere introducir el impuesto a la herencia, una antigua propuesta del Partido de los Trabajadores.




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