Brasilia (ANSA, AFP, Reuters) - Una fuerte polémica estalló ayer en el gobierno brasileño después de que el líder oficialista en el Congreso, el senador Aloizio Mercadante, propusiera imponer restricciones al ingreso de capitales « golondrina», lo que fue rechazado de plano por el ministro de Hacienda, Antonio Palocci.
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«Hoy no tiene sentido discutir controles al capital de corto plazo», dijo Palocci, que subrayó que de las últimas captaciones externas de bancos y empresas brasileñas, doce fueron a largo plazo, esto es por períodos superiores a los 360 días.
Palocci es el principal abanderado de la línea económica ortodoxa seguida por el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva, la que es ampliamente elogiada por inversores y organismos multilaterales de crédito y que ha logrado en sólo cuatro meses una sensible mejora de los indicadores financieros.
Mercadante, un economistay líder histórico del Partido de los Trabajadores, había impulsado un debate sobre la adopción de mecanismos de defensa contra los capitales «volátiles».
Mercadante, señalado por parte de la prensa como aspirante a suceder a Palocci en el futuro, definió a esos capitales como los que « ingresan a Brasil sólo para ganar con la diferencia entre las tasas de interés internas y las externas, y que a la primera señal de dificultades lo abandonan».
Según el senador, la primera medida para evitar ese movimiento especulativo sería reducir la tasa básica de la economía brasileña, la Selic, que hoy está en el nivel récord de 26,5% anual. La segunda medida, según Mercadante,a tomar cuando la tasa de interés interna esté en un nivel de relativo equilibrio, sería aplicar un impuesto al ingreso de esos capitales.
La polémica se produce en momentos en que el riesgo Brasil ha caído de manera pronunciada y el país ha recuperado el acceso al mercado internacional de capitales. Ayer, el Banco Central logró vender un paquete completo de deuda por 904,4 millones de dólares en notas dolarizadas, que reemplazarán papeles similares que vencían la semana que viene.
Además, el gobierno obtuvo un respiro en uno de los frentes que más complican la reducción de las tasas de interés. Según la consultora FIPE, la inflación de abril en San Pablo, la capital económica de Brasil, fue de 0,57 por ciento, el nivel más bajo desde junio del año pasado.
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