Brasil: se agrava recesión y no pueden bajar tasas
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Sin embargo, Fraga dejó en claro que ante factores económicos desfavorables, el banco central no puede darse el lujo de rebajar inmediatamente su tasa clave Selic de interés, actualmente en 19% anual, tras cinco subidas mensuales consecutivas.
«La cuestión fiscal, el tipo de cambio, todo representa cierto riesgo en el área financiera y lleva a más altas tasas de interés», dijo Fraga. «Estos son los factores que seguirán afectando la tasa Selic».
Las presiones inflacionarias provocadas por la depreciación del real han hecho que el Banco Central suba sus tasas. Los economistas prevén que el emisor mantendrá las tasas de interés en su reunión de esta semana que culminará mañana, pese a la aceleración de la inflación y los datos de crecimiento, sorprendentemente bajo.
Fraga dijo que el tipo de cambio flotante, adoptado en 1999, está ayudando a Brasil a evitar tasas de interés más altas. El resultado negativo del PBI en el segundo trimestre, que fue 0,99% inferior al del primero, puso en entredicho la política del Banco Central respecto a las tasas de interés, que están subiendo progresivamente desde marzo para evitar que la devaluación del real se traduzca en inflación.
Esta situación obligará a los responsables del BC a decidir mañana entre garantizar el cumplimiento de las metas de inflación (4% en 2001, pudiendo llegar a un máximo de 6%) o evitar que el retroceso del PBI aumente.
Más vulnerable
Según datos difundidos ayer por el Banco Central, la economía brasileña es hoy más vulnerable frente a las crisis externas que en 1995, cuando comenzó el gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso.
De acuerdo al informe del Banco Central, la causa de esta mayor vulnerabilidad es el aumento en el grado de dependencia del financiamiento externo.
El Banco Central calculó la variación durante el gobierno de Cardoso, que transita el último año y medio de su segundo mandato, de 11 indicadores que miden el grado de vulnerabilidad externa y encontró que 10 de ellos han empeorado.
Por ejemplo, los gastos en amortizaciones e intereses de la deuda externa, que representaban 3% del PBI en 1995, equivalían en 2000 a 9,5% del PBI.
La deuda externa liquida, es decir el total de la deuda de un país en el exterior menos las reservas en dólares que posee, creció 18,8 puntos porcentuales, llegando a representar en el año 2000 a 39,6% del PBI.
Problema crónico
«Tenemos un problema crónico que no fue resuelto y que no será resuelto en el corto plazo», admitió el secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Economía, Marcos Caramuru, al diario «Folha de Sao Paulo».
Caramuru señaló que «un país como el nuestro tiene la tradición de captar ahorro externo y necesitar continuar haciéndolo para crecer porque no posee una masa sólida de ahorro interno».
«Somos un país frágil y tenemos que lidiar con esta fragilidad de la forma más positiva posible», dijo el funcionario. De acuerdo con Caramuru, la solución es «aumentar nuestras exportaciones y aumentar nuestro ahorro interno».
El año pasado, Brasil captó inversiones extranjeras directas por 26 mil millones de dólares, que fueron utilizadas para cubrir la mayor parte de su déficit de cuenta corriente.
El problema para Brasil, como para otros países emergentes, es que en esta etapa de desaceleración de la economía mundial y de problemas regionales, como la crisis en la Argentina, los capitales extranjeros ya no fluyen como hasta hace algunos meses.
Durante el primer semestre del año el ingreso de capitales extranjeros cayó 26,3% en relación a igual período del año anterior.
Entre enero y junio de 2001, las inversiones extranjeras directas fueron de 9.881 millones de dólares frente a los 13.405 millones del primer semestre de 2000. De acuerdo con el Banco Central, Brasil necesita este año 54 mil millones de dólares para cerrar sus cuentas.
A principios de este año, la previsión del Central era que 24 mil millones de dólares ingresarían en concepto de inversiones extranjeras directas.
Pero, en junio el Central revisó esa previsión y ahora espera que los ingresos por inversiones directas sean de 16 mil millones de dólares.
Otros 4 mil millones de dólares deberían entrar por préstamos de empresas extranjeras a sus filiales radicadas en este país. Según ya admitió el titular del Banco Central, Arminio Fraga, ése fue el motivo principal para la nueva ayuda financiera del Fondo Monetario Internacional de 15 mil millones de dólares, anunciada hace dos semanas.




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