22 de febrero 2001 - 00:00

Brasil suspende compra de carne argentina por aftosa

Brasil cerró su frontera a la carne argentina ayer, pese a que se dice que no hay aftosa en el país. Si bien se difundió un acta reservada firmada por representantes de los dos gobiernos, los mismos argumentos de "consenso" fueron expuestos sólo hace siete meses, cuando fue Estados Unidos el país preocupado por el rebrote de la enfermedad en Sudamérica. Si bien en la acción de Brasil existe cierta presión competitiva --le ha ganado muchos mercados a la Argentina en los últimos años-, la decisión superaría cualquier acción preventiva. Mientras se oficializa la vacunación en diversas regiones del país, supuestamente afectadas, desde Estados Unidos ya comenzó el lobby de los importadores que le reclaman al gobierno de Bush una nueva barrera para los derivados de vacunos argentinos. Una delegación sanitaria parte hacia los países del NAFTA para tratar de frenar medidas similares a las de Brasil.

Mientras la Argentina gestiona desde Buenos Aires que la Oficina Internacional de Epizootias -organismo sanitario internacional le respete el status como libre de aftosa sin vacunación con excepción de las zonas declaradas como de riesgo, un mazazo llegó desde la frontera: Brasil frenó el ingreso de carne argentina con hueso como prevención ante la presunta existencia de fiebre aftosa por estas pampas. Si bien luego se informó que la decisión fue «consensuada», el golpe de efecto negativo ya estaba planteado debido a que el mismo argumento se había utilizado siete meses atrás, cuando Estados Unidos cerró su mercado a la carne argentina. En esta oportunidad, sin embargo, existe un Acta Reservada que firmaron el presidente del Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (SENASA), Víctor Machinea, y el secretario de Defensa Agrícola, Luis Carlos Oliveira, en la que se expone que la Argentina «autosuspende la emisión de certificados sanitarios» de los «animales susceptibles de fiebre aftosa» y de carnes con hueso.

Si bien económicamente la noticia no es relevante, porque sólo se venden al país vecino productos vacunos con hueso por $ 1 millón anual, el impacto es político ya que se conoció, apenas concluida la reunión que Machinea mantuvo con Oliveira y el ministro de Agricultura de Brasil, Marcus Pratini de Moraes, y recién durante la segunda jornada de «convencimiento sanitario».

La presentación argentina ante los técnicos brasileños forma parte del tour que iniciaron funcionarios del SENASA con el fin de preservar los mercados -pese al inicio de la vacunación antiaftosa-, señal de que al menos sanitariamente las cosas no andan bien para la ganadería local.

En realidad, la difusión de esta medida ya estaba tomada por el Ministerio de Agricultura de Brasil, debido a los informes elaborados por técnicos sanitaristas que recorrieron la Argentina durante las últimas semanas, quienes habrían planteado dudas sobre la actividad viral en algunas regiones del país.

De hecho, pese a la negativa de la Embajada de Brasil en la Argentina, se suponía que los brasileños asumirían esta postura para preservar su posicionamiento -y ganar espacio-en el mercado internacional de la carne.

Lo cierto es que la Argentina y Brasil anunciaron juntos que se suspendieron, por tiempo indeterminado, las negociaciones de carne vacuna con hueso y de animales vivos procedentes de la Argentina aunque la importación de carne deshuesada y derivados cocidos a más de 72° C, como carne en lata o salchichas, se mantiene liberada.

 Argentina presentó ante Brasil el mismo documento que expuso ante Uruguay y que fuera comunicado y enviado a la Oficina Internacional de Epizootias (OIE) que, con el título de Proyecto Sanitario de Prevención Regional, expone las nuevas medidas sanitarias que incluyen regionalización, vacunación y determinación de zonas de riesgo escalonado. Según el documento, la Argentina informa a la OIE y a los países vecinos que «a partir del 1 de marzo de 2001, y hasta tanto se considere necesario... el país mantiene el status libre de aftosa, sin vacunación, pero incluyendo las zonas Buffer Fronteriza y de Restricción...».

Además, ante la OIE la Argentina propone «acciones adicionales como la modificación de Código Zoosanitario, en relación con ciertas condiciones de las explotaciones ganaderas de la región», lo que hace suponer un acceso menos traumático a ciertos status intermedios por países, que permitiría, en algunos casos extraordinarios, la vacunación sin perder el status.

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