Si las cosas siguen como ayer un par de días más, seguramente ésta será la tercera semana consecutiva de suba para las acciones norteamericanas, sin dudas el mejor tributo que se le puede dar a la idea que estamos atravesando por un verdadero "bull market".
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Esto no quiere decir que los argumentos cuestionando la situación económica y financiera de las empresas, del país y del mundo estén errados. Simplemente hay que aceptar la idea de que un rally puede coexistir junto con una realidad no demasiado favorable. Yendo un paso más allá: ¿significa esto que las acciones suben simplemente porque han estado o están "baratas"? La respuesta es un rotundo NO. Si algo resulta hoy una tarea ímproba, es demostrar que en función de sus ganancias o de las perspectivas futuras las sociedades cotizantes son gangas. Tal vez la mejor prueba que no es el "buen valor" lo que impulsa la mejora, lo da el hecho que es precisamente el grupo recurrente de las empresas "más caras" las que viene liderando el actual movimiento. ¿Entonces, por qué suben las acciones? No tenemos la respuesta. Tal vez sólo suben porque suben, y cuando llegue el momento de bajar, bajarán porque tienen que bajar. Si bien la última hora de operaciones mostró ayer a los principales índices bursátiles cediendo algo de lo ganado, de todas maneras los buenos números del Citigroup y el Bank of America, a lo que se sumó la levantada de pulgar de los analistas a los papeles de Johnson & Johnson e Intel, y un par de adquisiciones por cerca de u$s 3.000 millones sirvió para que el Promedio Industrial terminara el día en 9.177,15 puntos, con una mejora de 0,63%, y lo que tal vez fue más significativo, para que el S&P 500 cerrara por encima de la línea de los 1.000 puntos. Informate más
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