Bien en el remate, como manteniendo las posiciones ganadas y para clausurar primeros encuentros de octubre con 2,5% de incremento en el panel MERVAL. Más a tono con el resto de referentes, estuvo algo por debajo del Dow, muy lejos de un Bovespa que mejoró notoriamente -al ritmo del aumento de exportaciones con que nos dispensa Brasil- y siendo el mercado de esta primera etapa 8,2% subió al índice carioca. El volumen volvió a ser generoso, de unos $ 64 millones de efectivo global, casi $ 50 millones derivaron a las acciones ordinarias, favoreciendo y lubricando intenso intercambio y donde no faltaron los pases de posiciones, como las tomas de utilidad. Aunque lo que debe constatarse es si no existe algún tipo de «enchufe» de posiciones, de las entidades que están en conflicto con las autoridades económicas.
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Lo conseguido de mayor valor es haberse alejado de los «800» puntos del índice, un tema que parece haber sido aceptado por ambas fuerzas y después de fuertes luchas en esa zona. Cada vez que se trasvasa un número redondo, es como que el mercado se quita un peso de encima y se acomoda para ir en procura de más. Seguramente, en la mente de casi todos, debe estar prevaleciendo el poder coronar el éxito de derribar -aunque resulte nominal- los topes históricos de 1992, tras pasar más de una década de ello. El ritmo negociado y que se sostiene, abona el campo y lo hace propicio, por más que se perciban oleadas vendedoras periódicas. Bien.
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