«Todavía es difícil convencer a inversores extranjeros de comprar propiedades en la Argentina: por un lado no suscribo la teoría de que si Nueva York vale u$s 10.000 el m2 y Miami u$s 6.000, Puerto Madero tiene que costar al menos u$s 4.000; por otra parte hay dificultades impositivas, financieras, de transferencia de fondos y, obviamente, todavía de cierta inseguridad. Y a pesar de todo, 50% de lo que estamos construyendo en Puerto Madero fue adquirido por extranjeros».
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Hace más de una década Marcelo Borodowski se juntó con sus amigos Daniel Mintzer, Gabriel Mayo y Fernando Levi Hara para construir edificios en Miami Beach. El segundo paso de las sociedad fue lanzarse a la difícil tarea de desarrollar propiedades en la Argentina. El grupo G&D tiene en marcha dos torres en Palermo, un proyecto en la costa del río Limay en Neuquén, una torre en Punta del Este y el megadesarrollo «5411» en Puerto Madero. Mayo y Mintzer dejaron Florida en manos de Levi Hara y Borodowski; éste reconoce que «el boom de Miami se detuvo hace más o menos un año, pero no hay dudas de que la demanda latente sigue ahí: la población crece a un ritmo de 30.000 personas por mes».
Este «parate» provocó, por caso, que el desarrollador argentino-colombiano-estadounidense Jorge «George» Pérez -socio de IRSA para la ex Ciudad Deportiva de Boca-debiera detener la demolición del Sheraton Bal Harbour en cuyo predio va a construir el St. Regis (hotel y departamentos), complejo en el que Susana Giménez adquirió una unidad. «Y sí, ella y otros copropietarios van a tener que esperar algo más de lo previsto para la posesión, pero Pérez siempre terminó todos los edificios que comenzó», dice el empresario.
Después de hacer tres de departamentos en Miami Beach, el grupo «exportó» el concepto de oficinas en propiedad, algo que en Estados Unidos no existe. «Hicimos una torre de oficinas en Aventura, no para alquilarlas -como sucede con todas en este país-sino para venderlas. Los compradores, desde ya, no fueron grandes empresas estadounidenses sino pymes de argentinos, colombianos,latinos en general que ya estaban familiarizados con el concepto, y que adquirieron módulos de unos 250 m2 en promedio», revela Borodowski.
El empresario agrega que «estamos mirando otras oportunidades en Punta del Este y en el sur de la Florida, pero con lo que estamos haciendo tenemos las manos llenas».