4 de diciembre 2003 - 00:00

Buscan pacto informático con China

La Argentina y China firmarían en los próximos meses un acuerdo integral para desarrollar la industria informática bajo la siguiente fórmula: el primer país aportará software y el segundo hardware. Con esto se piensa incrementar el intercambio comercial entre los dos países en por lo menos 100 millones de dólares anuales. Para la Argentina implicaría además, según cálculos oficiales, reducir el costo anual de importación de computadoras, que este año llegaría a los 230 millones de dólares, y que con el desarrollo de este intercambio comercial podría reducirse en 10 o 20 millones de dólares pero aumentando el volumen de importaciones (el hard chino es más barato). Las medidas formarían parte también de los acuerdos que serían presentados en la última semana de mayo de 2004, cuando el presidente Néstor Kirchner llegue a Pekín; junto con otros protocolos de apertura comercial para el ingreso de frutas, cítricos, hortalizas y otros productos.

Esta fue la principal novedad surgida ayer en la anteúltima jornada de la gira que la delegación argentina (encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores, Rafael Bielsa, junto con el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, y el vicecanciller Jorge Taiana) completó en Shanghai, la última ciudad que visitarán los funcionarios junto con más de 200 empresarios. Hoy habrá un seminario sobre «perspectivas de las relaciones comerciales chino-argentinas: oportunidades ventajosas», organizado por el consulado argentino en esa ciudad, y el sábado los enviados comenzarán a regresar a Buenos Aires, en un viaje que demandará casi 30 horas de vuelo.

Ayer Bielsa, Redrado y el resto de la delegación llegaron a Shanghai, la ciudad donde más se refleja el crecimiento económico que experimenta China desde hace más de una década. Los hombres de la Cancillería fueron recibidos por el alcalde de la ciudad, Han Zheng, que aseguró que concurrirá hoy al seminario preparado por los argentinos.

Shanghai es una enorme y pujante ciudad, cuya tasa de crecimiento es de 12 por ciento anual, contra 8 por ciento que tiene de promedio China, y los enormes edificios que no cesan de construirse se proyectan para dentro de dos años. Se la llama «La perla de Oriente», donde, de todos modos, entre la maraña de autos de alta gama se mueven algunos cientos de bicicletas más de las que se ven en Pekín.

Ayer, y como preparación para el seminario que se desarrollará hoy, cada miembro de la comitiva oficial y cada empresario recibió un set de materiales de trabajo, incluyendo un disco compacto con los datos de interés para su actividad en particular. Se espera una concurrencia de empresarios locales de más de 200 empresas, que junto con los viajeros argentinos superarán los 400 presentes.

La importancia de Shanghai es tan marcada que al menos dos de sus alcaldes luego llegaron a ser primeros ministros de China. Eso se explica por el despegue de Shanghai a partir del '90, cuando de ser una ciudad con un puerto importante comenzó a crecer a un ritmo arrollador que hoy hace que se la llame «la Nueva York de Oriente» e incluso se haya transformado en una preocupación para Hong Kong.

Durante el encuentro de ayer con el alcalde Hang, que se extendió con una cena con platos típicos de Shanghai para funcionarios y empresarios, Bielsa ratificó la intención de buscar complementariedades entre las empresas argentinas y las de China, y precisó que la Argentina estará representada en la exposición universal que se realizará en Shanghai en 2010.

Hang agradeció por su parte el respaldo que prestó la Argentina para que, hace un año, Shanghai fuera elegida sede de esa exposición universal en 2010 y recibió agradecido una carta que le envió el intendente saliente de Rosario, el socialista Hermes Binner.

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