Reapareció el ritmo acompasado, un dejar correr la música de volúmenes de crucero, sin excitar demasiado a las puntas del mercado. Todo se desarrolló en el «mediocampo» de una rueda que -naturalmente-propendió al aburrimiento de los protagonistas y los observadores. Apenas 0,46% de corrección Merval, jugando entre un mínimo de 828 puntos. Volatilidad comprimida, pero adecuada para un monto de negocios que no daba para más que el «mantener posiciones», consiguiendo reiterar las marcas por encima de los 800 y hasta que esto se pueda dar por consolidado, por la fuerza de la costumbre. Se ve no tan lejana la posibilidad de derribar -nominalmente, al menos-el pico histórico de aquellos legendarios momentos de 1992, lo que dará pie para alguna difusión marketinera sobre lo que parece, pero no es verdad: suponer que se llega a otro máximo en nuestra Bolsa, sin efectuar la corrección devaluatoria.
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Los «fantasmas de octubre» siempre rondan en los mercados del mundo, habida cuenta de los desastres que se generaron en ese Triángulo de las Bermudas de los ciclos del NYSE. Por aquí, todo se está llevando con calma en la primera semana, generando ayer solamente $ 37 millones de negocios para acciones, con otros $ 13 millones en certificados. Y, nobleza obliga, en esta nota le devolvemos una líder al Merval (en verdad, quedaron trece en la mesa, incluyendo a Tenaris, y no doce como se nos deslizó malamente). Será que estamos haciendo cuentas «a lo Lavagna», ofrecimos doce del Merval, por trece: una propuesta.
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