Los dueños de CableVisión (CV), el fondo Hicks, Muse, Tate & Furst y la empresa de telecomunicaciones Liberty/UGC (ambas de Estados Unidos) invertirán u$s 50 millones en su red en Capital Federal y Gran Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Rosario, para llegar a sus abonados en esos mercados con la «doble vía», que permite compras on line. Así lo adelantó Julio Gutiérrez, CEO de CV, luego de que la firma presentara su convenio con San Lorenzo de Almagro para patrocinar la camiseta del «Ciclón» por dos años. «La iniciativa forma parte del plan de reestructuración, que prevé la actualización de toda la red con la tecnología HFC, con miras a extender el uso de Internet y más adelante al negocio de la telefonía». Esa actualización, sólo para Inter-net, requeriría una inversión total de u$s 300 millones, dijo el ejecutivo. «La empresa que entrará en el negocio de la telefonía tendrá una estructura similar a la de Fibertel, pero serán unidades de negocios separadas.»
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Gutiérrez adelantó, también, que tratarán de conversar con DirecTV para que les vendan los derechos del próximo Mundial de fútbol, pero no ocultó el desagrado que le causó tener que televisar sin codificar el partido del domingo pasado (Argentina-Colombia) por imperio de una orden judicial. «No creo que sea descabellado en este país desconfiar de la Justicia -se encrespó-. A mí me obligan a darlo gratis por ser una empresa radicada en el país, pero resulta que a DirecTV, que es una empresa extranjera, no la alcanzaría el brazo de esa ley, y ellos hoy tienen los derechos sobre la Selección nacional.» El enojo de Gutiérrez se extendió a los funcionarios del gobierno, «que nos llamaron la semana previa al partido para pedirnos que lo transmitiéramos sin cobrar extra para -nos dijeron-ayudar a descomprimir el clima social... Es muy poco serio: ¿por qué no repartieron galletitas, alimentos? ¿Televisando un partido por cable sin costo extra se alivia el clima de tensión social? Por favor...»
Si bien Gutiérrez no dio nombres, es un secreto a voces que los empresarios habrían recibido llamados de al menos dos integrantes del entorno del presidente Fernando de la Rúa con ese pedido. «Es muy fácil hacer beneficencia con el dinero ajeno; nosotros -junto con la otra empresa de cable que tiene los derechos de las eliminatorias-pagamos u$s 54 millones por todo el paquete, y hoy ya es un hecho que será imposible recuperar esa cifra. Mucho menos si no nos permiten cobrar por los dos encuentros que le resta jugar a la Selección como local.» Gutiérrez recordó que el cable llega a 60% de los hogares argentinos, «porque en el interior los canales abiertos directamente no existen. Lo que pasa es que por primera vez se les cobraron partidos a Capital y Gran Buenos Aires, pero en el interior se viene pagando desde 1990.»
En un tono más amable, Gutiérrez -junto con el titular de San Lorenzo, Fernando Miele- anunció el acuerdo de «sponsorización». Con la presencia de dos destacados «cuervos» (el ex embajador James Cheek y el productor televisivo Marcelo Tinelli, gestor del acercamiento entre el club y la empresa), informó que el convenio es por dos años: durante el primero San Lorenzo recibirá u$s 650.000 por el uso de la marca CV en todos sus uniformes (de juego y de entrenamiento), más algunos carteles de publicidad estática en el Nuevo Gasómetro. Miele explicó que el convenio se firmó por ese plazo -a pesar de que CV quería hacerlo por un año más-«porque el año que viene hay elecciones en el club, y no sería ético dejarles un contrato firmado a las nuevas autoridades». Miele admitió también que el monto es inferior al que percibían de Noblex -el anterior sponsor-, pero -dijo-«el país también es otro». El patrocinio tiene efecto inmediato: anoche San Lorenzo ya jugó con las nuevas camisetas.
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