Brasil podría cambiar su fórmula de cálculo del superávit primario en 2005, retirando de la cuenta de gastos algunas inversiones públicas, según admitió ayer la directora del Departamento Fiscal del Fondo Monetario Internacional (FMI), Teresa Ter Minassian.
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«Tenemos un buen entendimiento y, a lo largo de las próximas semanas, vamos a discutir algunos detalles más, algunas inversiones específicas que serán tratadas de forma preferencial», dijo Ter Minassian al salir de una reunión con el ministro brasileño de Economía, Antonio Palocci.
Según la funcionaria, la idea del gobierno brasileño es que las inversiones públicas que tengan un retorno financiero no sean consideradas como gastos al calcular el superávit primario (ingresos menos gastos, exceptuando el pago de intereses).
No obstante, aclaró que el FMI sólo está dispuesto a avalar la exclusión de ese tipo de inversiones en el cálculo del superávit primario. «Discutimos las posibilidades de aumentarlas inversiones públicas de una forma fiscalmente responsable», expresó. El volumen que eventualmente sería retirado de la cuenta de gastos del gobierno aún no fue definido, pero el Ministerio de Economía admitió que está elaborando un proyecto piloto identificando las inversiones que encajarían en la definición negociada con el FMI.
Brasil fue uno de los primeros países en defender la flexibilización de las reglas para la formulación del superávit primario, llevando esa discusión al seno del propio FMI. Por sugerencia brasileña, los presidentes que participaron de la última Cumbre del Grupo de Rio, a principios de noviembre, dedicaron una parte importante de las discusiones y del comunicado final a formular el mismo pedido al FMI.
Los presidentes latinoamericanos pidieron al FMI que dé «un tratamiento más flexible a la contabilización del gasto en inversión con el fin de tener más espacio fiscal para el gasto social, proyectos y programas en la lucha contra el hambre» en la región.
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