Los franceses están comiendo carne de canguro, avestruz y bisonte mientras Noruega estudia un plan de emergencia y la Unión Europea (UE) pide asesoramiento a los expertos para enfrentar la crisis de la «vaca loca».
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En los restoranes parisinos de Saint-Germain, en las parrillas de la provincia y en los pequeños locales de los pueblos, la crisis de la «vaca loca» desaconseja el consumo del glorioso «boeuf», mientras el canguro, el bisonte o el avestruz ganan terreno en el consumo de carnes.
La refinada gastronomía francesa ofrece como segundo plato el avestruz ahumado, originario de Africa, o el emú, proveniente de Australia y Nueva Zelandia.
Continúan, en tanto, las requisas en sedes de organismos gubernamentales -ordenadas por el juez de instrucción que investiga el contagio de personas de una variante del mal de Creutzfeld-Jakob-, en busca de documentos sobre el desarrollo de la enfermedad que alarma a toda Europa.
Una denuncia por «homicidio y lesiones» fue presentada contra el Estado francés, el británico y la UE por los familiares de dos de las víctimas francesas de la enfermedad. En tanto, Noruega estudia un plan de emergencia mediante un grupo de veterinarios y expertos en nutrición que presentarán el 1 de marzo iniciativas a implementar si la situación lo requiere. El principal productor de carne de este país, Gilde, retiró del mercado 15 toneladas de salchichas tras saber que este embutido está hecho con intestinos de buey proveniente de Alemania. El problema de la salchicha fue señalado el miércoles por una organización de consumidores que acusó al gobierno de no haber informado a la opinión pública del peligro, pese a que desde el 1 de enero de este año rige la prohibición de usar intestinos de países de la UE.