Acción climática: refinanciamiento y reasignación de recursos, ¿una misión imposible?

Economía

Para que América Latina y el Caribe alcance los objetivos del Acuerdo de París tendría que redirigir entre el 7% y el 19% del PIB –hasta US$1,3 billones– del gasto público y privado al año. 

Todos los países de la tierra están preocupados por el futuro de nuestro planeta, los líderes mundiales en 1997 firmaron el Protocolo de Kioto, un tratado internacional que amplió la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 1992 que compromete a los estados partes a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, basándose en el consenso científico de que el calentamiento global está ocurriendo y que las emisiones de CO (dióxido de carbono) provocadas por el hombre lo están impulsando.

Hoy nadie puede desconocer la existencia del aguejero en la capa de ozono que permite el ingreso de rayos nocivos hacia la tierra. Pero ¿cómo podemos hacer para concientizar y volcar la economía mundial a estos fines?

Los argumentos a favor de una acción climática inmediata no pueden ser más contundentes. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la temperatura mundial ya ha subido 1,1 grados centígrados y más de 3.000 millones de personas son particularmente vulnerables a los efectos del calentamiento global.

Tenemos que adaptarnos de inmediato a los impactos de un clima cambiante, tenemos que limitar el aumento de temperatura lo más cerca posible a 1,5° C, este es el principal objetivo del Acuerdo de París

Las emisiones mundiales deberán alcanzar su punto máximo de inmediato y disminuir en más de un 40% de aquí a 2030 y alcanzar el nivel cero hacia 2050. Cuanto más tardemos en actuar, más difícil será asegurar un futuro sostenible y habitable para todos.

Los números indican que la compensación de carbono estaría dada de la siguiente forma un hemisferio norte deudor de emisiones y el hemisferio sur acreedor de esas emisiones, solo para aclarar a nivel dinero y desarrollo es al inverso.

En la actualidad, los gobiernos se centran acertadamente en cuestiones imperativas, como la pandemia de la COVID-19 y su recuperación, la guerra en Ucrania, las interrupciones de las cadenas globales de valor, el aumento de los precios de las materias primas y la inflación. ¿En este contexto podemos permitirnos abordar los objetivos del cambio climático?

Un nuevo estudio del BID llega a la conclusión de que para que América Latina y el Caribe alcance los objetivos del Acuerdo de París tendría que redirigir entre el 7% y el 19% del PIB –hasta US$1,3 billones– del gasto público y privado al año.

Esto no es un costo neto: la acción climática no solo resultará mucho más barata que los costos de la inacción, sino que además aportará beneficios importantes. Además, la acción climática no consiste únicamente en gastar más. Se trata principalmente de gastar de forma diferente.

El financiamiento climático mundial y las reformas políticas nacionales pueden ayudar a los gobiernos a financiar la acción climática.

Los países desarrollados han prometido US$100.000 millones anuales de financiamiento climático a los países en desarrollo, y deben cumplir urgentemente esta promesa.

Estos flujos solo representan una fracción de las necesidades totales, la mayor parte del esfuerzo provendrá del replanteamiento de las instituciones, la planificación y las regulaciones para reorientar los flujos financieros públicos y privados existentes hacia soluciones climáticas.

Hay un consenso mundial para alcanzar cero emisiones netas. la inversión en energías renovables en lugar de combustibles fósiles y el cambio a dietas que requieran menos espacio para producir alimentos. También existen numerosas soluciones de adaptación, como la construcción de infraestructura lejos de las zonas de inundación y la elección de cultivos más resistentes al calor y la sequía, la biotecnologia.

La descarbonización también puede impulsar nuestras economías y aumentar el PIB en un 1% para 2030,

Reducir las emisiones no significa construir una planta de gas natural y luego gastar más en un filtro, significa dar prioridad a la energía eólica o solar desde el principio.

Del mismo modo, construir una nueva carretera más alejada de la costa puede resultar mucho más barato que gastar más en construir un sistema de protección contra el aumento del nivel del mar.

La acción climática y el desarrollo son dos caras de la misma moneda.

La adaptación al cambio climático también está vinculada al gasto social, .si se han implementado programas de protección social para ayudar a los hogares afectados, especialmente a los más pobres. SHOCK CLIMÁTICO

El gasto social también resulta crucial para garantizar una transición justa.

El paso a tecnologías más ecológicas afectará negativamente a ciertos grupos, como a los trabajadores de las centrales eléctricas de carbón, a los petroleros que dicho sea de paso en nuestro país son los sueldos más altos de todos los rubros. Los gobiernos deberán garantizar que nadie se quede atrás, ofrecer beneficios de desempleo decentes y oportunidades de educación y capacitación en este caso, el desarrollo y el gasto climático son complementarios.

¿De dónde pueden sacar los gobiernos el dinero para la acción climática?

Será necesario hacer reformas fiscales ecológicas y la eliminación de los subsidios a los combustibles fósiles. Estas acciones pueden liberar fondos. Además, los gobiernos también tendrán que gestionar los riesgos fiscales asociados con los objetivos climáticos.

Los exportadores de gas y petróleo podrían perder mucho dinero en esta transición energética mundial, y además perderán mucho dinero quienes inviertan en estas compañías que dominen al mundo. También será necesario reformar los impuestos sobre la gasolina y el diésel a medida que vaya aumentando el número de vehículos eléctricos en cada país.

El mundo reivindica el transporte en bicicleta o los monopatines eléctricos, para quienes trabajan cerca de su lugar de residencia, ir en bicicleta puede ser más barato que desplazarse en automóvil. Las ciclovías suelen ser más baratas de construir, además la bicicleta tiene beneficios para la salud y reduce el tránsito vehicular.

Resulta esencial cambiar la planificación de las ciudades y los requisitos para los constructores de oficinas y viviendas. Esto puede ser una forma sencilla de reorientar los flujos financieros existentes hacia soluciones climáticas.

Los ministerios de finanzas pueden ayudar a reforzar la coordinación interministerial y servir de enlace con los bancos multilaterales de desarrollo que pueden proporcionar asistencia técnica y financiar parte de la acción climática. Los gobiernos han creado áreas específicas para la problemática del cambio climático.

Todos los países deben hacer frente a la crisis climática mientras atienden otras prioridades y mas en nuestro pais, pero la emergencia climática no debería ser la excepción

La crisis del petroleo y gas a nivel mundial y la disparada de los precios internacionales podría provocar una mayor conciencia a la sustitución de energías mas limpias, solucionando asi la situacion de escasez y el apoyo al cambio climático.

El elevado precio de los combustibles fósiles tendrá efectos negativos en los países ya que pocos países tienen su matriz energética completa.

Lo que los gobiernos no deben hacer es subsidiar a los combustibles fósiles regulando los precios finales por debajo de los niveles de mercado, ya que esto debilitaría los incentivos para buscar opciones más sostenibles.

La geopolítica también refuerza los incentivos ala transición verde ,es entonces un poderoso mecanismo para aumentar la resiliencia y reducir la vulnerabilidad frente al uso del control de la provisión energética como arma.

En última instancia, la transición verde es un proceso que requiere varias décadas, durante el cual la combinación de combustibles se desplaza gradualmente desde los fósiles hacia las alternativas limpias.

En el corto plazo es posible que las economías —especialmente la europea— recurran a energías sucias, como el carbón, para satisfacer sus necesidades, pero esto no tiene por qué implicar el fracaso de la transición energética que europa habia prometido, pero es claro esto fue aunque parezca mentira antes de la GUERRA.

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