Campos valen 80% más que en convertibilidad
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Antes de la devaluación, un campo en la llamada zona núcleo (norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe) se pagaba cerca de 3.500 dólares la hectárea. Hoy, por el mismo campo, se pide u$s 6.000 la hectárea. Y no se trata de un caso aislado.
«Si bien es cierto que la capacidad de producción de la tierra es determinante en su cotización, la volatilidad de los precios internacionales de los commodities no dañó los valores de los campos porque los inversores ven estas hectáreas como colocaciones de capital a largo plazo rentables ante la falta de otras alternativas», dijo a este diario José Rozados, de Reporte Inmobiliario. Esto explica también por qué durante los últimos meses los valores de la tierra tampoco subieron considerablemente ante el nuevo crecimiento del valor de la soja. Las fluctuaciones de los precios de los granos y la posibilidad de mayores o menores ganancias por exportaciones agrícolas no afectan tan directamente el precio de los campos, incluso con el alza en los costos de producción.
«Principalmente, creo que hay una característica del campo que lo hace único entre las inversiones inmobiliarias y es que es limitado. Uno puede construir más departamentos y casas, pero no puede extender el campo», aseguró a Ambito Financiero Pedro Nordheimer, de Nordheimer Campos.
• Ganado
En el caso de los campos ganaderos, para las tierras de cría se paga entre 50 y 70 kilos de novillo por hectárea y, para los de invernada (para animales crecidos que necesitan mejor calidad de pastura), cerca de 100 kilos.
Además, invertir en campos tampoco está al alcance del público masivo. Para comprar un campo mediano (de 300 hectáreas), el capital necesario supera el millón de dólares. «Por eso se están creando pooles de inversores que se unen para comprar más cantidad de hectáreas», comentó Rozados.
La creciente demanda de campos, según explicó Nordheimer, encuentra oferta porque, a pesar de que los terrenos son muy buscados, «siempre aparecen dueños que tienen alguna razón para vender, como la separación de socios o de un matrimonio, y también sucesiones», dijo.
Rozados agregó que «los inversores que se dedican al campo siguen colocando su dinero en la tierra, y además, hay nuevos jugadores que ingresaron en el mercado, sobre todo, desde el exterior».
Estos últimos no sólo se interesan en campos destinados a los cereales y a la ganadería, sino que además buscan tierras aptas para viñedos o para instalar estancias para albergar a turistas extranjeros que llegan al país justamente para disfrutar del campo.




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