22 de julio 2003 - 00:00

Candidato a la Corte

(Una respuesta de Julio Ramos frente al escándalo nacional que se desató por la intención del gobierno de designar al abogado Eugenio Zaffaroni en la Corte Suprema.)

PERIODISTA: Ramos, ayer oímos por TV que Miguel Bonasso decía por radio que usted sería nazi por la discusión que inició sobre la designación de Zaffaroni en la Corte. ¿Qué opina?

Julio Ramos: Este Bonasso delira. El que acusó de nazi a Kirchner fue Zaffaroni por el autoritarismo con el Poder Judicial de Santa Cruz, no yo. No soy tan influyente ni la sociedad argentina es tan bolas como para entrar en una discusión pública simplemente porque a un periodista se le ocurrió escribir una nota, salvo que eso escrito destape algo latente dentro de la sociedad. Creo que a los argentinos no les gusta el marxismo, salvo absolutas minorías, no les gusta el modo de vivir en la Cuba de Fidel Castro que muchos marxistas criollos sueñan con implantar en tierra continental por si Fidel Castro se muere y se libera de la dictadura terrible esa isla.


Además, el artículo tuvo tal repercusión también porque opiné y escribí que no me gusta en el máximo tribunal de Justicia de mi país incluir a alguien que tenga como antecedente la aberración de que un individuo obligue a una nena de 8 años a practicarle sexo oral y haya dispuesto su libertad por considerar que no era violación, sino simple «abuso deshonesto» con pena máxima de 3 años. Y que en tremendo fallo Zaffaroni haya coincidido con otro camarista en que atenuaba la culpa de tal individuo el hecho de que apagó la luz cuando obligó a tal acto deplorable a la criatura. Si esta crítica periodística es nazismo como dice, que un extremista con la mentalidad de Miguel Bonasso vaya a integrar en Cuba -y, en lo posible, se radique allá- los tribunales que en juicio sumario de 3 días condenaron a los «periodistas disidentes» con el régimen a penas de 20 a 28 años de prisión.Y fueron los bendecidos, porque a 3 personas las fusilaron. Este personaje Bonasso, para el que no lo conoce, es el que se babeó tanto para «Página/12» cuando Castro le dio una entrevista antes y cuando ya estuvo en la Argentina recientemente. Obviamente allí este Bonasso embajador del régimen castrista lo jordaneó también a Castro para que con incoherencias que nadie entendió pretendiera justificar esos terribles fusilamientos y larguísimas prisiones en Cuba sólo por disentir.

Además, Bonasso, que no tiene la elementalidad de la revista «Noticias» y uno supone culto porque escribió libros, aunque sean de mero adoctrinamiento, debería recordar que el marxismo de Stalin -que él junto con Horacio Verbitsky pretenden como lo más aconsejable para la Argentina en este momento de nuevo gobierno- fue el que pactó con Hitler en una fecha famosa para la humanidad, como fue el 23 de agosto de 1939. Al asegurarse Hitler la complicidad de Stalin -a cambio de que le entregara, a la entonces URSS stalinista, los estados bálticos que capturaran-, se sintió seguro de tener la retaguardia cubierta y se lanzó a la masacre de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo el Holocausto judío.

P.: Es duro usted, Ramos.

J.R.: Mire, yo he dicho varias veces que a los simplemente llamados «progres» que fomentan un izquierdismo casi ingenuo, sin muchos conocimientos, casi un modus vivendi y que huirían espantados a abrazarse a George Bush si leyeran lo que hizo Stalin o si los invitara a vivir en Cuba, como algunos periodistas, Alicia Castro u otros, les contesto con suavidad. Le diría, comprensiblemente. Ahora, los marxistas de pura cepa, que conocen bien de qué se trata, tipo Verbitsky, este Bonasso, el mismo Zaffaroni, que no me vengan con caretas, calificativos ridículos o ataques por los costados. Que asuman de frente su marxismo sin disfraces y polemizamos en otro nivel. Bastaría, por ejemplo, con leer los pronunciamientos de Zaffaroni contra el sistema judicial norteamericano, que es el país democrático con mejor Justicia, a nivel de jurados, como aquí quiere Aldo Rico, para ver el desprecio antinorteamericano de Zaffaroni como si no le bastara su tétrica trayectoria como juez para excusarse de la postulación a la Corte, que es lo que la gente mayoritariamente desea con su actual reacción.

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