Casi no quedan oficinas disponibles en alquiler
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En Catalinas y Puerto Madero es hoy imposible encontrar un espacio libre en oficinas. El fenómeno se agravará: no hay nada en construcción ni proyectado.
Y si bien en el mercado ya son muchos los que se preguntan hasta cuándo se estirará este boom de departamentos de lujo que por ahora no tiene usuarios finales (las ventas son casi únicamente a inversores), lo cierto es que aún no se advierte una desaceleración en ese renglón.
En sentido inverso, las pocas iniciativas de nuevas oficinas están en los extramuros de la Ciudad (Acceso Norte, Belgrano, Núñez, etc.) «Eso, salvo casos puntuales, se usa para el 'backoffice' de algunas empresas, pero la parte estratégica y corporativa sigue estando en el centro», asegura Brostrom.
• Martínez
Entre esos proyectos se cuenta el que encarará un grupo local que a fines de 2005 le compró a la constructora estadounidense Hines un terreno que tenían desde la década pasada sobre Acceso Norte en Martínez, vecino al Show Center. Allí se harán 25.000 m² de oficinas, y está incluso la posibilidad de que echen mano al proyecto original diseñado por el estudio del arquitecto Mario Roberto Alvarez.
La paradoja es que ahora Hines, después de «salir» del país -seguramente con una significativa diferencia negativa entre lo que pagaron por la tierra y el valor al que la vendieronregresó para estudiar qué puede hacerse. Lo más probable, según fuentes del mercado, es que se inclinen por comprar algún edificio, y no por construir.
Otro proyecto que está a punto de comenzar es el del desarrollador José Grosso en lo que fuera el Mercado de Materiales, un cuarto de manzana en Libertador y Monroe (Belgrano). Sin embargo, un rumor indica que Grosso estaría considerando usar el terreno para un edificio de departamentos. Curiosamente, la mayor presión para que las empresas se muden al norte viene de los propios ejecutivos, la mayoría de los cuales tiene su residencia en esas áreas. Pero también es un hecho que las grandes firmas prefieren tener sus edificios corporativos en el centro, cerca de las otras grandes firmas.
¿Qué pasará con quienes hoy pagan u$s 8 el metro cuando venzan sus contratos? «La mayoría deberá mudarse a oficinas de menor categoría o peor ubicación, porque la presión de los que vienen a alquilar es enorme. Esos espacios serán ocupados por empresas vinculadas a la exportación, no sólo del agro sino de las que se dedican a servicios de consultoría para mercados externos», asegura Brostrom. «Los gerentes inmobiliarios de empresas que vienen a establecerse a Buenos Aires no pueden creer los valores tan bajos, pero tampoco que no haya casi oferta».
• Presiones
Por su parte, Cabanillas advierte de la « creciente presión de los propietarios para aumentar los alquileres. Muchos contratos tienen cláusulas de revisión semestral o anual; quienes no puedan afrontar las subas, deberán bajar de categoría».
En la actualidad Buenos Aires está muy lejos de lo que se cobra en San Pablo (oficinas «AAA» se rentan a u$s 45 el m²/mes) y acercándose recién a Santiago de Chile (u$s 25/30). Obviamente, está a años luz de lo que se paga en las grandes urbes como Nueva York, Londres o Tokio.
De todos modos, hasta que el precio del metro de oficinas premium (hoy cerca de u$s 2.500) no «empate» el de los departamentos (u$s 3.000/3.500) no se verán grúas levantando torres nuevas de espacios comerciales. «Los u$s 2.500 son un valor teórico, fijado 'para no vender' y de hecho no hay casi operaciones. Creo que el valor real debería rondar los u$s 1.800. Por caso IRSA pagó u$s 1.700 el m² en el edificio de Microsoft, y está bien», sostiene Cabanillas.
Sin embargo el consultor explica que « también los departamentos van a tener que bajar»; si bien Buenos Aires está barato en comparación, tampoco me parece que haya 2.000 extranjeros (que es igual al total de unidades que se están construyendo en Puerto Madero) compradores. Por eso está costando colocarlos entre usuarios finales».




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