Los productos de pirotecnia, con precios dolarizados, se vendieron en vísperas de Navidad 50% menos con relación al año pasado. Incluso, las empresas del rubro estiman que para año nuevo el consumo será aún menor. Como contrapartida, la venta ambulantes ilegal creció 40% con relación a 2001. ¿El motivo?: no utilizan insumos importados y venden los productos a precios muy accesibles. Sin embargo, el armado de los explosivos se hace con métodos muy precarios y está comprobado que son los causales de la mayoría de los accidentes por quemaduras.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«El efecto dólar se siente. Antes, la gente compraba por bulto, ahora lo hace fraccionado», consideró Javier Magallanes, encargado de ventas de la empresa mayorista de pirotecnia La Bahiense. Sin embargo, tanto Magallanes como los restantes consultados coincidieron en señalar que, a pesar de la merma en las ventas, la facturación no varió, «porque lo que el año pasado valía un peso ahora vale el doble y, en algunos casos, el triple», graficó Julio, vendedor de Cienfuegos.
La diferencia de ventas a la que las distintas empresas hacen mención se refleja también en la cantidad de personas que resultaron heridas como consecuencia de quemaduras. Desde distintos centros asistenciales, aseguraron que la cifra de víctimas de Noche-buena mermó entre 50 y 60 por ciento con respecto a años anteriores.
Si bien es cierto que el efecto devaluación es uno de los principales causantes de la caída en las ventas, los comerciantes consideran que hay un responsable aún mayor: los vendedores ilegales.
Para fabricar un explosivo casero, apenas se necesita mezclar clorato de potasio (un producto totalmente inestable) y un poco de azufre.
«Este tipo de productos tiene explosión en masa. Usted hace un bulto combinado, lo prende y se produce una sola explosión. El producto legal, en cambio, explota por unidad», detalló Genaro Gallo, director de Júpiter. «El explosivo legal está compuesto por perclorato de potasio, que lleva todo un proceso industrial y demanda muchas horas de trabajo», finalizó. Como dato para tener en cuenta, el kilo de clorato de potasio cuesta 3 pesos, mien-tras que la misma cantidad de perclorato oscila los 3 dólares.
En un recorrido por la Ciudad, Ambito Financiero descubrió un puesto de pirotecnia ilegal sobre Avenida Jujuy, debajo de la Autopista.
El vendedor, visiblemente ofuscado, no supo precisar para quién trabajaba; la mercadería no tenía identificación alguna y había una diferencia notoria de precios (en algunos casos, de hasta 70% menos) respecto de los quioscos habilitados.
• Diferencias notorias
La pirotecnia clandestina puede explotar sólo con el contacto, mientras que la legal necesita 300° de calor. La pirotecnia legal se reconoce porque tiene número de importador y fabricante y el de producto de la Dirección General de Fabricaciones Militares (DGFM).
El explosivo legal se fabrica trabajando con pólvora negra húmeda, y el artefacto se seca al sol o en hornos. Por eso, dicen que, cuando a un comerciante le queda mercadería del año anterior, unos meses antes la seca al sol para que luego funcione.
En cambio, los fabricantes clandestinos se dedican a elaborar principalmente petardos de gran estruendo -como rompeportones o bombas-con pólvora blanca, que mediante su detonación pueden provocar hasta amputaciones.
Hay que tener en cuenta que el ruido también provoca lesiones. Los petardos alcanzan hasta 190 decibeles; mucho más de los 85 decibeles que el oído puede soportar. Uno de los efectos más evidentes es la percepción de zumbidos luego de la detonación, que va disminuyendo, pero no desaparece totalmente.
Según las estadísticas, el grueso de las lesiones se produce en miembros superiores y manos (aproximadamente, 5 de cada 10 casos); en menor medida, en el abdomen y el tórax; mientras que las menos frecuentes son en la cara y en los miembros inferiores.
Dejá tu comentario
Te puede interesar
La baja demanda sigue siendo el principal problema
Dejá tu comentario