Mirando los magros $ 8 millones negociados, pretender sacar conclusiones, más allá de que la mayor parte de los inversores prefirió quedarse a un lado aguardando algo que los impulse a comprar o vender, es, por lo menos, "aventurado". Es cierto que algunos apostaron a que con la sanción del déficit cero podría venir una época de bonanza, y esto lo reflejaron en una apertura con el Merval ganando más de 3,5%. Pero fueron muchos menos de lo que ellos mismos creían. De la vereda de enfrente, tampoco había demasiada gente, y si a lo largo del día, el más popular de los índices fue perdiendo terreno hasta cerrar apenas 46 centésimos por encima del mínimo de la jornada en 319,39 puntos (con lo que se marcó un retroceso de 0,91%), esto tuvo que ver más con el desplome de casi 5% de Telecom, que con cualquier otra cosa. De hecho, no sólo el índice General cerró con una mejora de 1,74%, sino que el que acomoda las empresas más negociadas por capitalización, el Burcap, trepó 0,43%. Otra medida que muestra lo difícil que fue definir la rueda de ayer como negativa (en cuanto a precios) es que frente a 14 papeles en baja, fueron más, 17, las alzas y sólo 6 quedaron sin cambios. Más que hablar de una jornada alcista o bajista, habría que hablar de una rueda que estuvo, pero no existió. Tal vez hoy las cosas cambien (al cierre el riesgo-país retrocedía a 1.547 puntos), tal vez no, pero lo concreto es que los inversores quieren hechos, más que palabras o medidas, y eso es bueno. Significa que el mercado se mueve con realidades. Una observación, si le parece que el mercado bursátil exageró con la suba inicial de 3,5%, piense que el Global 2008 trepó más de 7% a la apertura y después se desplomó para cerrar con una mejora mínima de 0,2%. ¿Un consuelo de tontos? A los brasileños les fue mucho peor, y el Bovespa bajó 1,49%.
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