El miedo a la amenaza china -a la que se sumaría la del resto de los países del sudeste asiático- nuevamente hizo que se unieran dos enemigos tradicionales: se trata de los empresarios del sector indumentaria de la Argentina y Brasil.
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Ambos grupos de industriales coincidieron este fin de semana en San Pablo en la necesidad de formar un frente común ante la caída del Acuerdo de Textiles y Vestimenta (ATV), que les abre las puertas de manera casi irrestricta a sus pares de esa región de Asia, con las esperables consecuencias para las empresas locales de ambos países. La agenda común acordada incluye «ir juntos» al combate contra «la competencia desleal de importaciones, las negociaciones internacionales del Mercosur con la Unión Europea y el ALCA y la posición de la cadena productiva textil en la Ronda de Doha, donde se discutirá la política arancelaria mundial».
El encuentro en la ciudad paulista congregó a los máximos dirigentes de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) y de la Asociación Brasileña de la industria Textil (ABIT). Los dirigentes convinieron seguir conversando en las próximas semanas, esta vez en Buenos Aires. La caída del ATV es considerada crucial, por tratarse de un factor que modifica el negocio mundial de la vestimenta. Según el comunicado conjunto distribuido ayer, «la CIAI y la ABIT coinciden en que el Mercosur debe proteger a su mercado tanto frente a las importaciones de China y Hong Kong como del resto de las naciones asiáticas que compiten en condiciones desleales».
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