China se protege (más riesgo para la Argentina)
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Al Belgrano Cargas se suma la construcción del túnel de Aguas Negras en San Juan, que financiarán los chinos con un crédito de u$s 250 millones.
El túnel, de 14 kilómetros, saldrá a Coquimbo, en Chile, para que los productos chinos embarquen en puertos chilenos sobre el Pacífico, y descongestionará el túnel del Cristo Redentor. Además, evitará que los camiones circulen por 200 kilómetros de caminos de ripio.
Por el Belgrano Cargas y el túnel, sumado a la inversión que hizo en ferrocarriles en Brasil, los chinos llevarán por el Pacífico materias primas. En Brasil invirtieron u$s 5 mil millones para extraer mineral de hierro. En la Argentina compraron las minas de Sierra Grande, que eran explotadas por la liquidada empresa estatal Hipasam, en poco más de u$s 6 millones e invertirán 27 millones más. De allí sacarán el hierro que enviarán a China para fabricar medicamentos.
En lo que hace a la soja, compran el grano pero no los aceites. Las exportaciones de granos a China pasaron de menos de 5 millones de toneladas a 27 millones en cinco años. En tanto, las compras de aceites y harinas se mantuvieron por debajo de 2,5 millones de toneladas en ese período.
Entrar con aceites derivados de la soja a China es casi imposible. El aceite importado está gravado con el IVA, el aceite chino tiene exenciones. El IVA se aplica sobre el valor del producto más el arancel, lo que hace que el valor imponible sea muy superior al precio internacional.
Cuando los chinos exportan harina o aceite de soja que producen a partir del grano argentino, le dan un reintegro al exportador. Ese reintegro subió de 5% en 2002 a 13% en 2006.
Hay un escalamiento arancelario en la soja. Mientras el grano paga apenas 3%, el aceite paga 9% y la harina, 5%, pero la harina y el aceite tienen reintegros cuando se exportan y se les recarga el IVA si alguien osara importarlos. De acuerdo con un estudio del INAI (Instituto de Negociaciones Internacionales), si no existiese la protección de la industria oleaginosa china, no podría existir producción local de aceite y harina, ya que el margen de molienda sería muy negativo. Sería aun más negativo si procesara el grano local en lugar del importado, por su bajo rendimiento.
A todo esto hay que sumarle las medidas paraarancelarias que incluyen períodos de cuarentena para los productos que no quieren que ingresen a China.
La Argentina no ha encontrado la forma de negociar exportaciones con mayor valor agregado y por ahora es un proveedor más.




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