21 de enero 2004 - 00:00

China, siempre China

Creció 9,1% en 2003, récord en seis años. El PBI subió en el último trimestre 9,9%. Compró el año pasado más de la mitad de la producción cementera del mundo y un tercio del acero. Para 2004, se prevé que crecerá como mínimo 7%. Captó, en 2003, inversión extranjera por u$s 47.200 millones (5.000 menos que en 2002). Asombra al mundo, especialmente si se tiene en cuenta que el proceso de expansión apenas está comenzando. Aquí impacta por la fuerte demanda de soja.

China, siempre China
Pekín (AFP, EFE, Bloomberg) - China, la sexta potencia económica del mundo, anunció ayer un crecimiento de su economía de 9,1% en 2003, la cifra más elevada desde 1997, gracias al uso de métodos de cálculo más adaptados a las normas internacionales y a una fuerte aceleración de la producción industrial.

«Según estimaciones y evaluaciones preliminares, el Producto Bruto Interno (PBI) de China en 2003 ascendió a 11,669 billones de yuanes (1,409 billón de dólares), 9,1% más que el año anterior», según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

El PBI por habitante, en tanto, llegó a 1.090 dólares
, aunque se mantienen invariables las disparidades entre las áreas rurales (150 dólares) y las ricas ciudades costeras como Shanghai (5.000 dólares anuales de renta).

El líder chino, Hu Jintao, considerado un populista con un estilo muy alejado de su antecesor, el tecnócrata Jiang Zemin, se ha propuesto llevar los frutos del progreso económico a todos los rincones del país con la creación de una clase media o «xiaokang».

•Consumo

La Inversión Directa Extranjera (IDE) -que en 2002 alcanzó los 52.700 millones de dólares, convirtiendo a China en el primer país receptor-bajó a 47.200 millones de dólares en 2003, cuando las previsiones más optimistas eran de 57.000 millones.

China contribuyó a una recuperación mundial el año pasado, al consumir 55% de la producción de cemento del mundo y 36% del acero
, informó la ONE.

El resultado anunciado por el gobierno chino, que supera en 0,3 de punto al registrado en 1997, se alcanzó gracias a una reanudación del crecimiento más fuerte de lo previsto en el segundo semestre. Tras haber iniciado el año con un ritmo de crecimiento de 9,9%, la economía china frenó su ritmo entre abril y junio, y cayó a «sólo» 6,7%, su nivel más bajo desde hace once años, debido a la epidemia del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS), que castigó los servicios y el turismo. La ONE revisó al alza de medio punto porcentual la cifra del tercer trimestre, que pasó de 9,1% a 9,6%, mientras que la del cuarto trimestre llegó a 9,9%.

El sector de industria y construcción resultó clave para explicar el repunte, ya que aumentó su crecimiento en 2,7 puntos y se situó en 12,5%.

•Críticas

El crecimiento económico anunciado ayer refleja también los nuevos métodos de cálculo, más adaptados a las normas internacionales, ya que China solía ser criticada por la mayoría de los economistas occidentales: algunos consideraban que la cifra oficial del crecimiento era inferior a la real, mientras que otros estimaban que era «inflada» por la propaganda del régimen.

El alza de los precios al consumo, que inició una tendencia al alza en enero de 2003, después de 14 meses de baja consecutiva, se aceleró a finales de año: 1,8% en octubre, 3% en noviembre y 3,2% en diciembre. En el conjunto del año, la inflación se situó en 1,2%, frente a una deflación de 0,8% en 2002.

El gobierno chino también mostró su confianza para este año y anunció un objetivo de crecimiento «superior a 7%» del PBI, según Li Deshui, director de la ONE, e indicó que no tiene planes de controlar la masa monetaria o permitir que su moneda se fortalezca, desdeñando los llamados a eliminar el vínculo con el dólar que Estados Unidos dice impulsa las exportaciones chinas injustamente.

Mientras, en el sector privado muchos son aún más optimistas. «La economía china todavía se encuentra en la etapa inicial de un ciclo expansionista», dijo el economista de Goldman Sachs
Hong Liang, que pronostica un crecimiento de 9,5% este año. «No vemos un sobrecalentamiento. El impulso subyacente del crecimiento es fuerte, y la política gubernamental no va a matarlo», agregó.

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