Diálogos de Wall Street

Economía

Tres temas: China, la pandemia y la Bolsa. ¿Cada uno viaja por una galaxia distinta? Le preguntamos a Gordon Gekko: ¿es para alarmarse o no?

Periodista: Dos alertas naranja y una confirmación entusiasta. La OMS nos avisó que el mundo está entrando a una nueva fase, muy peligrosa, del Covid-19. Peter Navarro, el principal asesor comercial del presidente Trump, declaró que se cayó el acuerdo fase uno con China. El Nasdaq, por su parte, clavó un nuevo récord absoluto. ¿Falsa alarma? ¿Exuberancia irracional? ¿O, simplemente, todo vale porque la confusión es total?

Gordon Gekko: ¿Se desató la temida segunda ola del coronavirus? La respuesta, hoy, es no.

P.: Que hay muchos rebrotes de la enfermedad no se puede refutar.

G.G.: Correcto. La alarma no es infundada: la OMS nos apunta un peligro que existe. Donde ya culminó la primera oleada, en Asia y Europa, los nuevos brotes se controlaron sin que se desbocaran. Así pasó en Beijing. Alemania lidia en estos momentos con otro brote, originado en un frigorífico, y tuvo que confinar a unas 300 mil personas.

P.: Piense en la decena de estados en EE.UU. donde los contagios están escalando a todo vapor...

G.G.: Esa es la primera ola todavía. Y es muy virulenta. No por eso deja de ser preocupante. Nueva York, que supo ser el epicentro, muestra que hay una ruta viable de salida.

P.: ¿Qué decir del acuerdo comercial entre EE.UU. y China? Navarro lo dio por muerto, y tuvo que salir el presidente Trump a resucitarlo. ¿Navarro se fue de boca?

G.G.: Tal vez, pero lo dudo. El presidente, la semana pasada, dijo que una ruptura con China era una opción en la agenda. Un mensaje de entrecasa. Nada que inquiete mucho a Beijing, a juzgar por sus movimientos recientes que son cada vez más agresivos.

P.: Que lo diga Hong Kong...

G.G.: O la India. Como sea, la de Navarro sí fue una falsa alarma. Larry Kudlow, el director del Consejo Económico Nacional, salió al ruedo y aclaró que China había levantado su juego en torno al cumplimiento del acuerdo. Ratificó lo que había dicho Trump en su tuit de desmentida.

P.: Ni los avatares del comercio internacional ni la pandemia le quitan el apetito a la Bolsa. El Nasdaq estrenó un nuevo récord histórico, el quinto a lo largo de junio. No lo intimidan los peligros. Llueva o truene, no le importa. ¿No debería alarmarnos tanta intrepidez?

G.G.: Encima Kudlow aprovechó para darle manija a Wall Street. Afirmó que la Administración está considerando aumentar el apoyo fiscal por la vía de habilitar nuevos pagos para los ciudadanos en “estado de necesidad” y mayores devoluciones de impuestos.

P.: ¿Cree que la Bolsa sube porque descuenta más y más acciones de apoyo fiscal y monetario?

G.G.: No, creo que sabe que si hacen falta, se harán presentes. Pero, por ejemplo, la Fed contrajo fuerte la base monetaria la semana pasada, señaló un posible amesetamiento hacia delante, y no causó ningún revuelo. La Bolsa no avanza por una promesa de estímulo, sino porque comenzó a apostar por una recuperación de la economía. Rápida y robusta.

P.: ¿Y de dónde extrajo esa convicción?

G.G.: Diría que el mojón inicial fue el informe de empleo. La economía creó 2,5 millones de empleos netos en abril cuando se creía que había destruido 8 millones. Y el sector privado añadió 3 millones. A partir de ahí, se acumula la evidencia de haber tocado fondo.

P.: Un rebote desde un nivel bajísimo de actividad...

G.G.: Así es. Tome las ventas minoristas en mayo. Treparon 18% mes a mes, pero en la comparación interanual están casi 8% abajo.

P.: El empleo se recuperó pero aun así se perdieron más de 20 millones de puestos con respecto a marzo.

G.G.: La idea es muy simple, y atractiva para un inversor de corto plazo. ¿Cambió el momentum? ¿Dejamos de caer? Si el virus no se interpone, si no hay que salir corriendo a encerrarse de nuevo, la respuesta es sí. De esos 20 millones de empleos que ya no están, la mitad se pueden recobrar bastante rápido. Los propios despedidos, tres de cada cuatro, definen su situación como temporaria. Imagine que la mitad de los trabajos se repone en los próximos tres meses.

P.: ¿Le parece posible?

G.G.: Es un cálculo conservador. Se deberían recuperar 15 millones sin que constituya ninguna proeza. Cada vez que se anuncie un nuevo informe laboral con la creación de 3 o 4 millones de empleos, será clic, caja. La Bolsa está anticipando, si usted quiere expresarlo así, que la recesión ya terminó. Y que lo que viene es una recuperación rápida e importante, que guarda relación con lo que fue la contracción, aunque ni por asomo la corrija a pleno.

P.: La recesión que empezó en febrero, y que se anunció diez días atrás, ¿ya se acabó?

G.G.: Se habría acabado en mayo, antes de ser siquiera proclamada.

P.: ¿No duró nada?

G.G.: El virus pasó como una exhalación. Hubo que encerrarse y se paralizó todo. Si no hay una recaída sensible, una segunda oleada que nos recluya de nuevo, efectivamente, habrá durado muy poco.

P.: Aunque nos lleve años volver a los niveles de empleo, actividad y gasto que regían en febrero.

G.G.: Desde ya. Sé lo que me va a decir. ¿Que la Bolsa cotiza más alto que entonces? Así es. Tanta agitación que sin dudas viene con más espuma.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario