24 de julio 2001 - 00:00

Cinco mercados dominan la industria latinoamericana de seguros: recientes reformas y desregulación apuntalan crecimiento futuro

Cinco mercados dominan la industria latinoamericana de seguros: recientes reformas y desregulación apuntalan crecimiento futuro
En respuesta a la creciente atracción que representan los mercados latinoamericanos de seguros, Standard & Poor's llevó a cabo un trabajo de investigación para listar a las En respuesta a la creciente atracción que representan los mercados latinoamericanos de seguros, Standard & Poor's llevó a cabo un trabajo de investigación para listar a las 50 aseguradoras de mayor tamaño que operan dentro de los cinco mercados aseguradores más importantes en América Latina: Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia. Los criterios de selección seguidos para elegir a las aseguradoras incluidas en el listado se basó por completo en el tamaño medido por volumen de primas retenidas netas y el capital total ajustado (base de capital más reservas adicionales consideradas como capital por Standard & Poor's). Es importante mencionar que los datos reportados son en base consolidada, en la medida en que la mayoría de las compañías listadas operan en varias líneas de negocios.

América Latina continúa siendo un mercado de posibilidades, generando únicamente el 3% del volumen de primas de seguros en la actualidad. Sin embargo, el desarrollo del sector asegurador no será sencillo debido a la volatilidad inherente a los mercados emergentes. Durante los últimos cinco años, el volumen de primas ha caído, en ocasiones en términos reales, a consecuencia de recesiones económicas y devaluaciones de la moneda. Aun así, la industria ha experimentado crecimiento en ingresos derivados de procesos de desregulación y cambios sociales, tales como reformas en la seguridad social, sistemas de salud, pensiones y riesgos de trabajo, los cuales han mejorado la dinámica de los mercados Latinoamericanos.

El mercado asegurador en América Latina es pequeño, pero el potencial de crecimiento es enorme. En economías más desarrolladas, este sector representa de 8% a 13% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que en Latinoamérica estos indicadores son del 3% o menores. En su conjunto, los mercados de seguros de los países latinoamericanos suman cerca de US$36.7 mil millones en primas. Brasil, el mercado de mayor tamaño (US$11.8 mil millones al cierre de 2000) representa un tercio del volumen total, seguido de cerca por una creciente industria aseguradora en México (US$9.2 mil millones) y un poco más alejados se encuentran Argentina (US6.5 mil millones), Chile (US$4.7 mil millones) y Colombia (US$1.7 mil millones). Estos cinco mercados sumados generan aproximadamente 93% del volumen de primas en América Latina.

A continuación se da una descripción breve acerca de los cinco mercados de seguros de mayor importancia en Latinoamérica. Aunque cada mercado tiene sus propias características, existen tendencias tales como una creciente privatización de los beneficios de seguridad social, crecimiento del ramo de vida y consolidación de la industria, que afectan a la región en forma más amplia.

Argentina
A pesar de la larga recesión de tres años que ha afectado a la economía argentina, el sector de seguros logró alcanzar un crecimiento real de primas de 3% para el ejercicio de 2000, en comparación con la disminución esperada de 5% en el PIB. Sin importar el crecimiento más elevado del negocio de vida, los seguros generales todavía representan 60% del total de primas, siendo los seguros de automóviles la línea más grande (36% del total de producción y 60% de seguros generales). Debido a que la tarificación para la cobertura de automóviles ha mejorado ligeramente pero continúa siendo sumamente inadecuada, esta línea explica la mayoría de las pérdidas de $112 millones de dólares (4.6% del capital) sufridas por toda la industria de seguros. El segmento de vida, aún pobremente desarrollado, también contribuyó a las pérdidas de la industria, pero debido principalmente al corrimiento en los tiempos para alcanzar el punto de equilibrio en el contexto del ambiente recesivo y no a prácticas de tarificación inadecuada.

En los años ochenta, el régimen de reaseguramiento obligatorio y monopolístico dirigido por la reaseguradora estatal de Argentina, Instituto Nacional de Reaseguros (INdeR), arraigó un modelo de negocios perverso en el cual las compañías aseguradoras suscribían primas y transferían riesgos no estimados a la reaseguradora manejada por el gobierno. Bajo este sistema de negocio protegido, la cantidad de compañías creció a un número exageradamente grande para el tamaño del mercado local. La quiebra del INdeR a principios de los años noventa, dejó una enorme carga a las aseguradoras locales, que hasta la fecha continúan padeciendo los efectos de las recuperaciones de siniestros aún sin resolver. Esta situación también dio pie a una prolongada guerra de precios, en la cual las compañías intentaban generar el nivel de flujo de efectivo que les permitiría subsistir hasta que el estado pagara los pasivos del INdeR. Este desarrollo se tradujo en pérdidas de más de US$1.2 mil millones y el cierre de más de 100 aseguradoras en los últimos 10 años. Durante este año persistió la concentración: Omega, que ocupaba el cuarto lugar, con una participación de mercado del 5%, se declaró en bancarrota en enero pasado. Standard & Poor's opina que la consolidación continuará y más participantes saldrán del mercado. Hoy, con aproximadamente 180 aseguradoras (contando las compañías que pertenecen al mismo grupo como una sola entidad), sólo 10 de ellas son responsables de más de 50% del total de primas.

En 1993, después de 16 años de permanecer como un mercado cerrado al exterior, se permitió a los inversionistas extranjeros la adquisición de acciones en compañías existentes. La apertura total del mercado a los nuevos participantes tuvo lugar en 1998, junto con el incremento de los requisitos de capital para todo el sector. En este contexto, a pesar de las fuertes pérdidas acumuladas por la industria, el capital del sector se incrementó, principalmente debido a las grandes contribuciones de capital hechas por accionistas solventes, en su mayoría participantes extranjeros. Standard & Poor's opina que las aseguradoras extranjeras continuarán siendo una importante fuente de capital, al mismo tiempo que contribuyen en la transformación de operaciones de aseguramiento al implementar tecnologías y procedimientos que reducen costos, desarrollar canales de distribución no tradicionales e introducir nuevos productos con un valor agregado más elevado.

La estabilidad económica y la privatización parcial del sistema de seguridad social de Argentina durante los 90 han contribuido significativamente al crecimiento de los negocios de vida y rentas vitalicia. En 2000, estas líneas representaron 31% del total de producción de la industria. Aunque la mayoría de los negocios de vida consiste en seguros colectivos de vida y han demostrado ser más estables, el negocio de vida individual está creciendo de manera constante, con compañías que ofrecen una amplia gama de productos con características de protección y ahorro.

En 1996, las reformas para la línea de riesgos de trabajo (o ART) motivaron la creación de muchas compañías enfocadas a nichos específicos. A partir de entonces tuvo lugar la dramática consolidación, reduciendo el número de suscriptores de ART de 40 a 26. El sector se volvió altamente competitivo y concentrado, en donde cuatro de las aseguradoras más grandes representaban más del 50% del mercado y, siendo junto con las compañías de rentas vitalicias uno de los únicos dos segmentos que dio ganancias en la industria de seguros de Argentina.


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