Néstor Kirchner pidió ayer al ministro de Infraestructura Julio De Vido y al canciller Rafael Bielsa que aceleren un acuerdo con Bolivia para la importación de gas. Según confían cerca del Presidente, si pacta el ingreso de gas desde Bolivia en una cantidad importante, que el gobierno de Carlos Mesa estaría dispuesto a enviar, la Argentina podría superar por lo menos este año la crisis energética que se profundizaría durante el invierno.
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Para que esto ocurra hay dos inconvenientes. Bolivia exigiría que ese combustible no sea triangulado a Chile. Pero además el precio que se deberíapagar sería mucho mayor-que el del consumo interno en la Argentina.
De todas maneras, a los ojos del gobierno, los dos problemas serían solucionables. Los costos de la operación serían económicos, por el precio del combustible, e internacionales por la mala relación que quedaría con Chile al avanzar en un acuerdo de importación de gas con Bolivia.
• Cumbre
Si finalmente llegan a buen puerto, Kirchner y Mesa podrían firmar el acuerdo para la importación de gas el 13 de abril en una cumbre bilateral en el puente internacional que une las ciudades fronterizas de Villazón (Bolivia) y La Quiaca (Argentina). Luego habría una reunión en la ciudad de Jujuy, por la invitación oficial que hizo a los dos presidentes el gobernador Eduardo Fellner. El acuerdo que permitió el ingreso de gas y que firmarían los dos presidentes en el norte argentino prevé la importación de aproximadamente 4 millones de metros cúbicos diarios por el antiguo y pequeño gasoducto binacional que fue usado hasta 1999, durante más de 27 años. Este volumen podría alcanzar para atender la demanda argentina de gas faltante durante todo el invierno, según se asegura. Sin embargo, hay un problema de base en este proyecto. El precio del gas boliviano se ubica cerca de 1,5 dólar por cada millón de BTU (la unidad de medida del combustible), mientras que en la Argentina el precio de comercialización no supera 0,5 centavos por dólar. La diferencia encarecería el precio del combustible, lo que se contrapone a la idea presidencial que sostiene que no debe haber un aumento de las tarifas a los consumidores residenciales.
De todas maneras, cualquier acuerdo sólido y perdurable con la Argentina dependerá de un referéndum que se debería efectuar antes de mayo en Bolivia donde los ciudadanos de ese país deberán resolver si el gas boliviano es o no exportable.
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