Guatemala (enviado especial) - Una reunión secreta mantuvieron ayer el secretario de Finanzas, Sergio Chodos, con el titular del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Anoop Singh. Fue durante un almuerzo en el restorán Carpaccio, que fue estratégicamente elegido por estar alejado de los habituales puntos de encuentro de los asistentes a la Reunión Anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Quien solicitó la entrevista fue el funcionario del Fondo, con la intención de mediar en lo que hoy está a la vista: no hay diálogo con el Club de París por la renegociación de la deuda caída en default desde 2001.
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Trascendió que el interés del FMI pasaría por encontrar como siempre se da en conflictos de todo tipo, una solución intermedia. Cabe recordar que Xavier Musca, del Club de París exigió a la Argentina que haya un programa previo con el Fondo Monetario antes de negociar cualquier tipo de reestructuración de la deuda con los países acreedores.
Pero fue más allá y solicitó que de los u$s 6.000 millones de deuda con el Club de París, se cancelen con reservas internacionales los atrasos ya incurridos pero que ascienden a u$s 5.000 millones, ya en los cinco años transcurridos desde la cesación de pagos. Justificó su posición en que la Argentina había pagado con reservas la deuda con el FMI y que igual camino debería seguir la del Club de París. «Le contestamos que las reservas internacionales están para proteger al país en caso de eventuales shocks que puedan ocurrir. Como quedó demostrado en las últimas semanas, los shocks ocurren y es por ello que conviene estar preparados», señaló una fuente del Palacio de Hacienda ayer a este diario.
Lo mismo le marcó Chodos a Singh ayer al mediodía en Carpaccio. La posibilidad abierta a negociaciones rotas entre las partes pasa porque el FMI dé su aval a la negociación sin que medie por ello un programa con revisiones trimestrales que atormentaría de sólo imaginarlo a Néstor Kirchner. Como ya señalara este diario el viernes, el gobierno, incluso, no quiere ni siquiera que una misión de rutina del organismo llegue a Buenos Aires antes de las elecciones de octubre y por ello pasó para los últimos meses del año.
Explicación
El encuentro de Chodos con Singh fue el primero de relevancia que mantiene el gobierno tras la cancelación de la deuda total con el organismo. En el mismo, según fuentes oficiales, Chodos explicó los números de la marcha de la economía, algo que de todas maneras Singh ya estaba al tanto. La respuesta ahora la tiene que dar Musca del Club de París para ver la posibilidad de que los países miembros de esa entidad se conformen con una suerte de aval del FMI sin que exista un programa con el gobierno argentino. Pero no es el único escollo existente en las negociaciones: la firma ya de un acuerdo con España por fuera del Club de París generó que el resto de las naciones acreedores busquen un esquema de pago por lo menos similar.
Del lado argentino no hay apuro por renegociar la deuda en default, o por lo menos eso es lo que dicen en reuniones internas. Lo que sí se pierden son créditos a bajas tasas que dan agencias europeas para inversiones como la del «tren bala» que se promocionaron tanto desde el gobierno como dudas generaba la factibilidad del proyecto. En este caso, el beneficiario era paradójicamente la empresa francesa Almston.
La posibilidad de que Felisa-Miceli se encuentre con el secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, está reducida casi a cero. Es que el funcionario de los EE.UU. y que también podría hacer resucitar las negociaciones con el Club de París, no llegaría a esta cumbre del BID, y si lo hiciera, de todas maneras no tendría lugar un encuentro con la Argentina, debido al mal clima que hay entre los dos países luego del acto de Hugo Chávez en Ferro.
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