Cóctel explosivo: la imprevisión y el calor provocan ola de cortes
• Una fatalidad climática le creó un nuevo sinsabor al gobierno: el noviembre más caluroso en 53 años derivó en innumerables cortes de luz en la Capital, Buenos Aires, Rosario y Córdoba.
• Oficialmente, ayer se reconocieron 44.000 cortes y se estima que unos 400.000 hogares y comercios tuvieron alguna interrupción del servicio eléctrico desde el lunes en la Capital.
• Como la problemática se potencia a medida que se acumulan los días de calor, las próximas horas serían críticas para el sistema.
• Pero la sorpresa del clima no viene sola. Una política de seis años de tarifas congeladas derivó en que las inversiones de las distribuidoras de energía no siguieran la suba de la demanda. Mantuvieron lo que había y mejoraron en lugares críticos, pero no alcanzó para un calor típico de enero, pero sin vacaciones.
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En los días de mucho calor, las distribuidoras, por lo general, se ven obligadas a «emparchar», más que a solucionar de fondo la falla, pero cuando todo se vuelve a encender, el parche se cae, lo que explica que en algunos barrios, los vecinos tienen luz por algunas horas y luego se vuelve a cortar el suministro.
A todo esto se suma que a medida que el número de cortes se potencia, la capacidad de respuesta de las empresas es menor porque se supera la capacidad de personal propio y contratado para reparaciones.
Para tener una idea del problema, se estima que si realmente la temperatura baja a partir del sábado, recién el sistema volvería a funcionar con la cantidad de fallas diarias normales, entre martes y miércoles de la semana próxima. Eso si no vuelve el calor intenso y si no hay una tormenta importante que tira abajo cables e instalaciones que se suman a los problemas anteriores a reparar.
De Vido dijo que «el servicio eléctrico está garantizado», refiriéndose a que no hay falta de energía, tema al que se hace referencia habitualmente cuando se habla de crisis energética. En este caso, hay 1.100 megavatios nuevos en el sistema con respecto a un año atrás, provenientes de las centrales térmicas que entraron este año en actividad, y fuerte acumulación de reservas en las represas hidroeléctricas para atender las necesidades de la demanda.
El problema es de las redes de distribución. Hay una parte de calamidad: hace 53 años que no se registraba un noviembre tan caluroso. Las temperaturas de esta semana son típicas de enero, cuando el consumo se reduce porque ya no hay clases, hay feria judicial, buena parte de la administración pública no funciona y hay una gran cantidad de usuarios que está de vacaciones.
Pero no es sólo una cuestión de fatalidad climática. Con tarifas congeladas entre 2002 y 2007, mientras para consumidores residenciales, el congelamiento recién se levantó en agosto de este año, las distribuidoras invirtieron mucho menos de lo necesario para que la red siguiera el crecimiento de la demanda.
Además, las inversiones que se hicieron siempre fueron atrás del problema, no lo pudieron prever antes. En Edesur, por ejemplo, no se registran este año las mismas quejas que en enero sobre la avenida Rivadavia, desde Caballito hasta Flores, lo que implica que ahí mejoraron las redes. Pero ahora tienen problemas en Villa del Parque, Almagro y Versalles.




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