4 de febrero 2002 - 00:00

Coincidencia en Foro Económico: el problema argentino es político

En el Foro Económico Mundial que se está realizando en Nueva York, la mayoría de las exposiciones tiene como tema central el caso argentino.
En el Foro Económico Mundial que se está realizando en Nueva York, la mayoría de las exposiciones tiene como tema central el caso argentino.
Nueva York (especial) - Si hacía falta una señal contundente acerca del grado de preocupación que está provocando, a escala internacional, la crisis argentina, basta consignar quiénes dedicaron varias horas del sábado y del domingo a analizar esa peripecia, en NuevaYork, durante la reunión del World Economic Forum que sesiona en esta ciudad. El sábado, en el piso 18 del Waldorf Astoria se reunieron Rodrigo Rato (ministro de Economía de España), Guillermo Ortiz (presidente del Banco Central de México), Sergio Amaral (ministro de Comercio e Industria de Brasil), Carlos Emanuel (ministro de Economía de Ecuador), Juan Etcheverrry (ministro de Planeamiento de Colombia), Miguel Insulza (ministro del Interior de Chile), Ana Botín (Grupo Santander), Horacio Lafer Piva (presidente de la Federación de Industriales del Estado de San Pablo -FIESP-) y Henrique Meirelles (presidente mundial del Bank Boston). Hubo también argentinos en la tertulia, aunque ninguno de ellos fuera funcionario: Martín Varsavsky (aquel sponsor de los hijos de Fernando de la Rúa en el sitio Educ.ar), Juan Llach, Eduardo Elsztain, Francisco de Narváez, Mauricio Macri, Enrique Pescarmona, Wenceslao Casares, Miguel Kiguel y Carlos Bulgheroni.

Durante la mañana de ayer se produjo otro encuentro, más reservado, del que participaron casi exclusivamente expertos en finanzas: Arminio Fraga (Banco Central de Brasil), Jeffrey Sachs (Universidad de Harvard), Stanley Fischer (ex vicepresidente del FMI), Nick Stang (Banco Mundial) y Miguel Kiguel (Banco Hipotecario).

Fischer se vio en la obligación de justificar los auxilios que el Fondo prestó a la Argentina en la década pasada, cuando él era el hombre clave de la entidad en su calidad de representante de los Estados Unidos. «Es difícil saber si la Argentina va a caerse o no» comenzó Fischer, quien agregó: «Mientras el país tenía perspectivas la obligación moral del Fondo fue apoyarlo. Y entre 1991 y 1998 tuvo más que perspectivas ya que se verificó el mayor crecimiento del siglo; Los problemas llegaron después del '99 y como consecuencia de una crisis de liderazgo político».

• Precisión

El mexicano Ortiz habló con mucha precisión sobre el desequilibrio que se produjo al establecer un tratamiento distinto para acreedores y deudores desde el punto de vista monetario. «Para evitar descompensaciones se debería resolver todo, acreencias y deudas, según la misma tasa; si hay que compensar a los ahorristas se les puede dar un bono con algún respaldo del BID o del Banco Mundial, ya que existe una enorme desconfianza sobre la capacidad de los bancos para cumplir con sus compromisos».

De inmediato, profundizando la cuestión anterior, se abrió un debate muy interesante sobre el significado del «corralito»: «Para levantarlo hay que agredir, en el corto plazo, el derecho a la propiedad, pero para que la gente vuelva en el largo plazo a confiar en los bancos habría que respetar ese derecho. Esa es la mayor contradicción entre corto y largo plazo que plantea el 'corralito' y la necesidad de abandonarlo» razonó Ortiz. El titular del Central de México recordó la experiencia de su país en 1982, cuando se pesificó: «En aquel momento perjudicaron a los ahorristas». Los comentarios de Ortiz dieron lugar a un análisis sobre las relaciones entre política y economía en estas crisis, del que se hizo cargo Kiguel. El titular del Hipotecario sostuvo que «en la Argentina el problema principal es de carácter político-institucional; no hay posibilidad de llevar adelante ningún programa si existe un jaque político como el que existe desde hace dos años». Se repasaron, entonces, los antecedentes de experiencias similares: «Cuando México devaluó, en 1994, recién había asumido el presidente Zedillo; cuando Brasil devaluó, recién asumía Cardoso. En cambio en la Argentina hay una debilidad política notoria».

El sábado la concurrencia se distribuyó en cuatro grupos para analizar la crisis argentina según otros tantos ejes temáticos: el comercio exterior (Rato coordinó esa comisión), la política (Macri), la crisis financiera (el mexicano Ortiz) y la competitividad (el venezolano García).

Una de las notas más interesantes del tratamiento fue el nivel de información que existía entre los extranjeros sobre la situación del país en cada uno de esos rubros. Hubo discusiones, sobre todo entre argentinos, y dos o tres conclusiones inequívocas. La primera, que enunció el propio Macri cuando presentó el resultado de las conversaciones en su comité, tiene que ver con la degradación de la política: «La dirigencia argentina se mantuvo al margen de la modernización de las reglas económicas y demoró cualquier reforma sobre su propio régimen» fue uno de los reproches. El otro, que «la clase política ha resistido mucho un recambio generacional». Uno de los empresarios que escuchaba, comentó: «En realidad, la futura generación es la que quemamos en los '80, hombres que tienen hoy un poco más de 50 años».

• Polémica

Entre quienes debían discutir el comercio exterior se polemizó acerca de la conveniencia de mantener al Mercosur como unión aduanera o la de llevarlo de nuevo al estatus de área de libre comercio. Predominó la primera tesis «porque de ese modo se discutiría desde una posición de mayor fortaleza con la Unión Europea y los Estados Unidos».

El presidente del Banco Central mexicano informó sobre el análisis financiero que se realizó en el cónclave. «Es inevitable que se abra el 'corralito' y, si eso sucede, habrá problemas con algunos bancos, sobre todo estatales» observó. Fue cuando intervino, más que enfático, Pescarmona, quien se quejó de que «siga desapareciendo la banca nacional». Casares, de «Patagon.com», lo refutó: «Si van a caer empresas eficientes, ¿por qué no van a caer bancos que se manejaron de mala manera?».

En los corrillos posteriores se siguió discutiendo la situación argentina y Varsavsky se comprometió a articular lo conversado en un memorándum para mandárselo a Jorge Remes Lenicov. Apenas un minuto se desvió la atención hacia Brasil: los funcionarios de ese país, sobre todo el presidente del Banco Central Arminio Fraga, se indignaron porque Paul O'Neill, el secretario general del Tesoro de los Estados Unidos comentara, en un almuerzo, que «si la tasa de interés está muy alta en Brasil es por el grado de corrupción que existe en el país».

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