Siguen las protestas de los comerciantes por la absurda prohibición de abrir sus puertas el próximo fin de semana. Ahora la CAME (Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresarias) instó a sus afiliados de los rubros no alcanzados por el Decreto 1.154/01 a mantener sus locales abiertos, siempre que sean atendidos por sus dueños. Sin embargo, una versión indica que la cartera laboral no sancionaría a los negocios en los que se encuentren trabajando empleados.
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Desde que se anunció la prohibición impuesta por el decreto que establece las pautas para el censo, las organizaciones que representan a los comerciantes -desde los más chicos a las grandes cadenas-vienen tratando de razonar con el gobierno sobre la inutilidad de la medida. Un alto directivo de una gran cadena dijo a este diario que «la cifra que ustedes publicaron ayer se queda corta en 50%: el perjuicio no es de u$s 70 millones sino de u$s 140, porque las ventas anuales de los supermercados a nivel país -no sólo en Capital Federal-asciende a u$s 14.000 millones. Por lo tanto, el Estado dejaría de recaudar sólo en este rubro cerca de u$s 42 millones. A esa cantidad hay que sumarle lo que no venderán bares y restoranes -que no se recupera por ningún otro lado-y el quebranto para el fisco adquiere cifras monumentales y casi imposibles de estimar.
Quienes no pueden abrir el sábado y domingo próximos son restoranes, bares, confiterías, almacenes, fiambrerías, rotiserías, panaderías, quioscos, híper y supermercados, autoservicios, cines y teatros. Desde ya, además de arbitrario el listado deja al país sin abastecimiento de artículos de primera necesidad por dos días, algo impensable en cualquier momento de la historia, pero mucho más en esta época de durísima recesión. CAME pidió al gobierno que permita el funcionamiento de bares y restoranes, entre otros motivos (y no menor) por el hecho de que «son prácticamente los únicos establecimientos que prestan en forma pública los servicios sanitarios».
La entidad, de todos modos, aconsejó a los dueños de negocios de venta de comestibles que abran sus puertas durante el período de «veda», siempre que sean atendidos sólo por ellos mismos. «Asumiremos la defensa jurídica de los mismos en caso de ser sancionados», prometen.
En este sentido, habrá que ver qué prima: si el temor a las multas y sanciones con las que amenaza el Poder Ejecutivo o la necesidad de «hacer caja»; seguramente, en las zonas más alejadas del centro será más fácil eludir la reglamentación En tanto, ayer continuó la ofensiva de las entidades que agrupan a comerciantes en contra de la prohibición de abrir: la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares y Confiterías de la Capital Federal concretó su intención de acudir a la Justicia a defender su derecho a trabajar; lo hizo presentando un recurso de amparo ante el Juzgado N° 6 en lo Contencioso Administrativo. ¿Habrá tiempo para que la Justicia se expida? De no ser así, los argentinos -y sobre todo los turistas-deberán pasarse un día y medio sin poder tomar un café, comer un sándwich o ir al baño fuera de sus casas...
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