17 de enero 2006 - 00:00

Cómo aprovechar u$s 10.000 millones de sus inversiones

Las empresas chinas, tanto estatales como privadas, están comenzando a recorrer el camino de la inversión fuera de su territorio. Durante 2006 se espera que inviertan aproximadamente u$s 10.000 millones. Si bien los números de este tipo de inversión son sustancialmente menores a los correspondientes a la inversión extranjera en China (u$s 65.000 millones), no dejan de ser importantes.

El gobierno chino ha sancionado la política «go global», que consiste en un conjunto de regulaciones e incentivos económicos, financieros y fiscales a las empresas que inviertan en el exterior. Como parte de estas estrategias, China está creando «marcas globales», buscando repetir el fenómeno de Japón o Corea que cuentan con empresas mundialmente conocidas.

Posiblemente hoy los consumidores de América latina, por ejemplo, no puedan identificar «marcas chinas». Pero los chinos esperan que sí lo hagan en pocos años o incluso antes, ya que hay empresas como Lenovo (adquirió la unidad de computadoras personales de IBM), TCL (el líder mundial en televisores) Haier (uno de los principales fabricantes globales de la denominada línea blanca) o Industrial Bank of China (el séptimo banco más grande del mundo) que avanzan muy rápido en esa dirección.

En América latina, China está interesada (y ya ha comenzado a invertir) principalmente en sus recursos naturales, pero también ha diversificado sus inversiones incluyendo la instalación de fábricas de ensamblaje de manufacturas y de empresas de telecomunicaciones, textiles y transporte
.

Asimismo, ha suscripto acuerdos de promoción y protección recíproca de inversiones con la Argentina, Bolivia, Cuba, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay. Como Mercosur, surge el problema que Paraguay reconoce como país soberano a Taiwán, algo que los chinos rechazan, a la vez que exigen como condición para hacer negocios significativos que los países extranjeros únicamente reconozcan como nación soberana a la República Popular China.

BRASIL

Brasil es el país de América latina que más inversiones chinas ha recibido empezando por un proyecto en el negocio de la madera en 1984. Desde entonces, se han establecido en dicho país aproximadamente setenta empresas en los sectores de forestación y maderas, exploración de minerales, fabricación de textiles, fabricación de equipos de telecomunicaciones, ensamblado de bicicletas y tractores, montajes de usinas, entre otros. Los chinos, además, han invertido en el sector agropecuario fundamentalmente en el negocio de la soja. Pero posiblemente el proyecto más significativo sea el joint-venture entre la Shanghai Baosteel Group Corp, que es la mayor empresa siderúrgica de China, y la brasileña Compañía Vole Do Rio Dolce, que es la productora mineral de hierro más grande a escala global. La inversión china en este proyecto es de u$s 1.000 millones. Los brasileños, sin embargo, esperan más. A fines de 2004 le otorgaron a China el status de economía de mercado (dificulta la aplicación de medidas antidumping contra las importaciones provenientes del país asiático) en el entendimiento que recibirían inversiones cuantiosas (así como una mayor intensificación del comercio bilateral). Pero el paso de los procesos de inversión ha seguido la velocidad de los chinos, no la de los brasileños. Aquélla es más baja que ésta.

MEXICO

China ha invertido en el sector comercial manufacturero y textil de México. En este último sector, se estableció en este país el principal proyecto chino fuera de su territorio con objeto de aprovechar el acceso al mercado de los Estados Unidos.

CHILE

Este país acaba de firmar un tratado de libre comercio con China
. Este acuerdo es muy importante para promover la imagen de un país extranjero en China como destino de inversiones, ya que se presume que existe un marco confiable en el cual se pueden hacer negocios.

ARGENTINA

Nuestro país, al igual que otros, integra el plan «go global» de China. El sector principalmente identificado en los programas chinos es el de recursos naturales, incluyendo minería y petróleo, y el agropecuario, a los que suman el sector de infraestructura (caminos, puentes, logística, puertos) para el transporte de los bienes producidos y exportados. Pero el interés no se agota en estos sectores, sino que también se extiende a otros como el de telecomunicaciones, textiles, química, etc. Ya están instaladas en nuestro país importantes empresas chinas como Huawei y ZTE (equipos de telecomunicaciones), COSCO (transporte marítimo), China Nacional Petroleum Corporation (petróleo), Global Fishing, Argentina Giangua Fishing y Changhu Fishing (pesca), el Grupo Noble (cereales), TCL ( electrodomésticos), Lingcheng Mining (minería), entre otras.

Ahora bien, por el momento el flujo de inversiones chinas hacia la Argentina está lejos de los montos anunciados en los propios programas chinos (u$s 100.000 en diez años para toda América latina; una parte importante de dicha suma para nuestro país)
. Si bien es incierto cuándo vendrán dichas inversiones (y si alguna vez lo harán), existen algunos aspectos que pueden motorizar dicha decisión. El caso de Chile (y su reciente firma de un tratado de libre comercio con China) es un buen ejemplo de cómo una acción gubernamental efectiva (alimentada por las áreas internas económica, comercial, diplomática y política) basada en ciertos presupuestos macroeconómicos del país y complementado por el sector privado puede alcanzar resultados concretos con los chinos, hoy.

Para ello, la Argentina debería actuar o continuar actuando ya que desde hace un tiempo hay acciones concretasen este sentido, particularmente del cuerpo diplomático destacado en Shanghai, Pekín y Hong Kong.
Frente a los empresarios y funcionarios chinos es importante «vender» activamente los números de la recuperación económica ya que en distintos foros y conversaciones con ellos, no dejan de mencionar la época de nuestra última crisis. Lo mejor que se puede decir es que su pico pasó hace mucho (cinco años ya) y que desde entonces los números son positivos.

En segunda instancia, si bien aquéllos saben que existen buenas oportunidades de inversión, no conocen lo suficiente (por lo menos las personas que toman las decisiones) sobre la Argentina y por ello se
requiere una permanente y agresiva acción de marketing.

En tercer lugar, en paralelo con dar a conocer estas dos situaciones, habría que exhibir el tratado de protección que la Argentina tiene firmado con China. En cuarto lugar, en el ámbito político debería fomentarse la relación de pertenencia común a distintos focos internacionales y en general alentarse los vínculos de amistad personales con sus políticos, funcionarios y empresarios (condición esencial para hacer negocios con los
chinos). En este sentido, es muy posible que haya que «desjuguetizar y deszapatizar» la relación en el sentido de dejar de mirar a China desde los ojos de la importación de calzados, juguetes y también textiles. A esos fines corresponde decir que esos tres productos ni siquiera se encuentran entre los diez bienes más importados desde China y que la balanza comercial es ampliamente favorable a nuestro país. Adicionalmente,si existe la posibilidad,debería simplificarse el procedimiento de ingreso a la Argentina de empresarios ya que actualmente éste es engorroso y muy burocrático. Los chinos vendrán porque son la cuarta economía más grande del mundo y en 2020 serán la segunda, por arriba de Japón y Alemania, y sólo por debajo de los Estados Unidos, pero si los ayudamos, vendrán más rápido y con mayor cantidad de proyectos y de capital.

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