El bloque PJ aceptó ayer al mediodía el plazo de 1 año que pidió Domingo Cavallo para disponer de las facultades especiales. De esa forma, garantizó la aprobación del último tramo de la Ley Reactivante, sin cambios que obligaran a devolver el proyecto a Diputados.
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Sólo hubo algunas disidencias con los delegados puntanos (Héctor Torino y Alicia Negre de Alonso), y el único santacruceño que se reporta a José Luis Gioja, Eduardo Arnold.
Durante una reunión de bloque, los peronistas aflojaron la pretensión de limitar ese plazo a 6 meses y dejaron en evidencia que habían sucumbido al indulto que les dedicó el ministro de Economía en la visita del martes. «Yo sé que ustedes vivieron una situación injusta de persecución judicial como yo», los conmovió Cavallo. Eduardo Menem se ocupó de recordar que «ya decretamos la Emergencia Económica por un año, renovable por otros 12 meses». «Entonces, no tiene sentido insistir con darle un semestre», sugirió. Otros trajeron a colación que Cavallo había señalado la dificultad de quedarse sin potestades en el verano, cuando el Congreso permanece cerrado. La idea de que más de 6 meses le permitirían a la Alianza desplegar una etapa inicial de bonanza -previa a los comicios de octubre-y un duro ajuste posterior había quedado fuera de moda. Arnold planteó que él no podía acompañarlos. Distanciado de Néstor Kirchner, el senador explicó que no podía quedar mal parado en su provincia. Negre de Alonso aprovechó para justificar su negativa. «Yo no puedo permitir que afecten la promoción industrial en mi provincia», disparó. Ipso facto, le demostraron que esa cuestión ya había quedado salvada la semana anterior en la redacción de la primera parte de la Ley Reactivante. Lo mismo que no se afectarían los recursos coparticipables.
Motivo
Las aclaraciones no la mudaron de vereda. Entonces, Costanzo saltó de la silla para increparla: «Vos no podés romper la disciplina del bloque y hacer lo que querés», le espetó.
Con menos de 15 días en el cargo, la puntana no salía de su asombro. «Mirá, lo de Chiquito (por Arnold), lo entendemos porque tiene un motivo provincial que lo ata; pero vos no. Así que no jodás», terminó la filípica el representante de Río Negro. La señora Negre de Alonso quedó shockeada. La experiencia en el Poder Judicial y la política de su provincia no sirvió de mucho frente a la inesperada embestida de Costanzo. Casi al borde de las lágrimas, optó por callarse y reservarse para el recinto. Los demás peronistas interpretaron que la actitud intransigente de la senadora obedecía a una directiva de Alberto Rodríguez Saá, que ayer estaba a cargo interinamente del gobierno de San Luis, en ausencia de su hermano Adolfo. Negre de Alonso reemplazó, precisamente, a Alberto, que renunció a la banca para asumir la jefatura de Gabinete en el distrito. El mayor de los Rodríguez Saá se llevó un souvenir de rencor del Congreso, ya que fue obligado a aislarse en la bancada disidente de Héctor Maya y Daniel Varizat.
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