Cómo sigue la crisis ahora
Anoche, las acciones en Tokio perdían 5%, pero reflejaban lo sucedido en Estados Unidos. Hoy volverá a hablar Bush a las 9.45, hora argentina, poco antes del inicio de las operaciones en Wall Street. Ya no tiene credibilidad ni barajas por jugar. Tampoco posee, como sus pares en la Argentina tuvieron y tienen, la posibilidad de un decreto de necesidad y urgencia. De todas maneras, hay expectativa por su discurso. Por los feriados del Año Nuevo judío, recién el jueves podría reintentarse en el Congreso norteamericano un nuevo paquete de rescate. Da la sensación de que serían necesarios más derrumbes de cotizaciones de bancos para que reaccionen el gobierno y los legisladores. Pero cuando llegue ese momento, en lugar de u$s 700.000 millones en rescate, podría llegar a necesitarse u$s 1 billón. En peor fecha no pudo llegar este detonante de la crisis bancaria: a tan sólo cinco semanas de las elecciones presidenciales, nadie en EE.UU. quiere hacerse cargo de las decisiones con costos altos para los contribuyentes. Pero lo temible es que comiencen a verse retiros de depósitos en grandes bancos norteamericanos. Hay margen de tiempo para evitarlo, pero cada vez es menor. En paralelo, Europa debería aprender de los errores del otro lado del Atlántico. De ello depende todo. Más allá de soluciones concretas, caerá la actividad económica en todo el mundo. Cuánto dependerá de cuán rápido se actúe.
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Previamente, el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, afirmó que «no cabe duda de que el país atraviesa una crisis difícil que hay que detener».
Bush ha hecho declaraciones casi a diario desde que, al comienzo de la crisis hace dos semanas, los legisladores le reprocharon el no haberse involucrado lo suficiente en un asunto de tamañas proporciones.




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