28 de octubre 2002 - 00:00

Complicaciones acorralan a usuarios de bonos provinciales

La falta de efectivo, producto de la retracción general de la actividad económica, provocó durante 2002 un auge y aumento de los bonos provinciales, que se transformaron en una suerte de salvavidas de la mayoría de los gobiernos, incluido el nacional. Un repaso por los distritos permite observar que su proliferación se da junto a una serie de inconvenientes en transacciones cotidianas. Pueden citarse casos de empresas privadas y del propio Estado que no los toman o lo hacen en condiciones desfavorables para los consumidores, complicaciones en los canjes por pesos o LECOP, casas de cambio y mercado negro que pagan porcentajes muy bajos, o empresas que compran los títulos en el mercado alternativo a bajo valor y los utilizan luego para pagar salarios en condición de 1 a 1 con el peso. El circulante en bonos es de cerca de 4.000 millones, más los 3.300 millones de LECOP de Nación (cerca de 50% del circulante total en pesos). Todavía pende el cumplimiento del pacto fiscal Nación-provincias para reducir el déficit, que establece la progresiva desaparición de los bonos. Este punto no es menor: para el FMI es un factor de peso para el demorado acuerdo. Veamos.

Complicaciones acorralan a usuarios de bonos provinciales
MENDOZA

El Petrom mendocino fue creado este año, mantiene una cotización aceptable, que roda los $ 0,95 y desde la provincia lo promocionan como el título con mejores garantías, por su respaldo en regalías hidrocarburíferas. Lo cierto es que hace un par de meses se debió imponer una ley que aplica penas monetarias y carcelarias a los comercios que no lo tomen a 100% de su valor y por el total de las transacciones.

En un primer momento, las más infractoras fueron las estaciones de servicio, que directamente no tomaban Petrom, alegando que sus proveedores no se los aceptan.

Mientras tanto, los sueldos se pagan 30% en Petrom y los aguinaldos fueron liquidados 50% en estos títulos. El alivio para los mendocinos es que, por el momento, tanto supermercados como negocios en general aceptan los bonos sin ofrecer resistencia. Además, la economía mendocina cuenta con la oxigenación que no todos los estados provinciales tienen gracias al contacto con el turismo chileno. De todos modos, la aspiración del gobierno de Roberto Iglesias es hacer desaparecer los $ 70 millones de Petrom que hoy circulan.

FORMOSA

Los estatales de Formosa reciben 50% de sus sueldos en Bocanfor y, en general, pueden colocarlos en igual porcentaje en las compras que hacen en supermercados y negocios, mientras que el resto debe abonarlo en pesos o LECOP. El problema que se les genera es que existe una importante escasez de efectivo y, justamente, lo que sobran son bonos. La operatoria de canje de Bocanfor por LECOP demora 45 días y aquellos que no desean o no pueden esperar tienen la posibilidad de recurrir al mercado negro o a algunas casas de cambio de la capital provincial, siempre y cuando acepten una pérdida nunca menor a 20%. Cabe aclarar que el bono formoseño cotiza $ 0,65 en promedio.

TUCUMAN

El caso de los Bocade de Tucumán es bien complejo. Funcionan como moneda corriente en la provincia desde 1987 y su emisión aumentó abruptamente en diciembre de 2001, casi duplicándose. Desde entonces circulan unos 168 millones y el Estado provincial debió enfrentar un complejo proceso de negociación para sostener la operativa de canje por pesos y LECOP. Hoy el empresariado asegura que se detuvo el desagio de los bonos gracias a la estabilización de la operatoria de canje a 35 (que reciben un canje diario de alrededor de $ 400 mil). Los tucumanos los utilizan normalmente para todo tipo de transacciones y son tomados en relación de uno a uno con el peso y por 100% del valor de las compras. Hasta el año pasado funcionaban con absoluta normalidad, pero la extensión de los inconvenientes con el canje y las sucesivas emisiones de bonos mellizos minaron la confianza en estos papeles.

BUENOS AIRES


Desde su aparición, a mediados de 2001, el Patacón es el bono provincial que mejor cotiza en el país (promedio de $ 0,98), igualando y hasta superando por momentos al LECOP nacional y es el que menos inconvenientes presenta. Circulan algo más de 2.400 millones, se trata del único título provincial habilitado para el pago de impuestos nacionales y es el más usado en Capital Federal. El punto flojo de los patacones reside en que desde su implementación fueron los bonos que más casos de falsificación registraron -a pesar que la casa que los imprimió, Ciccone, aseveraba que eran «los más seguros»debido a su buena aceptación y a que las medidas de seguridad son difíciles de identificar para el común de la gente. Asimismo, son cientos los denominados «arbolitos» que los cambian, especialmente en el centro de la ciudad de La Plata, unos puntos por debajo de su valor. Los clientes mayormente son empleados del Estado que cobran 70% de sus salarios en patacones. Otro problema que se evidencia es la no aceptación por parte de proveedores del Estado, que argumentan tener problemas para colocarlos en el pago de servicios.

CORDOBA


Los cordobeses aseguran que la provincia está «lecorizada». Los Lecor circulan por casi 650 millones, el gobierno cancela con ellos 80% de los haberes y son aceptados para todo tipo de transacciones comerciales. Los más perjudicados son los mayoristas, que no pueden acceder a la caja de conversión del Estado y deben recurrir al mercado secundario, donde el bono cordobés vale a razón de $ 0,88. De todos modos, los minoristas también caen en este circuito, ya que la conversión oficial por LECOP tiene como tope apenas $ 40 millones mensuales. La cotización del Lecor oscila en $ 0,89.

CORRIENTES

El Cecacor es el bono provincial de menor valor del país. Cotiza a razón de $ 0,38 -raramente llega a $ 0,40- y no es aceptado prácticamente para ningún tipo de transacción en la propia Corrientes. Los estatales los reciben por 10% de sus sueldos y apenas si pueden colocarlos para pagar la energía eléctrica (les toman 50%), agua (40%) o el teléfono (Telecom acepta 20 Cecacor si la factura es superior a $ 40), en tanto que tan sólo una estación de servicios, los toma en 40%. Los que más sufren estos devaluados bonos son los empleados de la municipalidad de Corrientes, que los reciben por 40% de sus sueldos. Un caso notable en esta ciudad es el de los alrededor de mil beneficiarios de planes de emergencia municipales, que reciben 250 Cecacor por mes y deben canjearlos por $ 100 a los arbolitos que los esperan a la vuelta de la esquina. La circulación de Cecacor asciende a 230 millones y estaría próxima a salir una quinta serie.

CHACO

El bono Quebracho cotiza en casas de cambio a razón de $ 0,74, pero su valor disminuye en el mercado negro provincial, que comenzó a crecer en los últimos tiempos, por lo que hoy está necesitando una dosis de confianza. Desde el Ministerio de Economía local pugnan por facilitar su canje por LECOP y pesos. La caja de conversión local da ahora 30% en LECOP y 70% en pesos, pero todo depende de la disponibilidad monetaria de la provincia, que está relacionada con los envíos de coparticipación federal que llegan mes a mes desde Nación.

El gobierno chaqueño asegura que el proceso de conversión de bonos a 30 días es el mejor del país y los plazos se están cumpliendo correctamente. Como la mayoría de los bonos, el Quebracho fue muy resistido al principio, pero luego los chaqueños debieron conformarse. Hoy lo pueden colocar en la mayoría de los comercios y supermercados, pero en porcentajes no mayores a 40%, que es lo que obliga el Estado, incluyendo el pago de servicios. Por su parte, bancos, estaciones de servicio y empresas que operan por fuera del ámbito local no aceptan los bonos.

ENTRE RIOS

Oficialmente circulan unos 250 millones de federales, pero en la provincia la oposición del gobernador radical Sergio Montiel asegura que la cifra real estaría cerca de los 500 millones. Cotizan apenas por encima de $ 0,70, ocupan 70% del circulante entrerriano y se utilizan para abonar por completo los sueldos del Estado y altos porcentajes en privados. Estos bonos están signados por una serie de irregularidades en sus emisiones y no hay mucho control sobre su funcionamiento. Las empresas que operan a nivel nacional, como las de servicios o combustible, se niegan a recibirlo, y están cayendo incluso los convenio de conversión por pesos con estaciones de servicio (ya no los toman) e hipermercados (aceptan sólo 20%). A su vez, la empresa Redengas denunció hace poco más de un mes atrasos de la Caja de Conversión y esta situación anormal está bastante generalizada, ya que se supone que el Estado provincial sostenga el canje con el dinero que le entra por coparticipación federal, pero existe discordancia entre los números que da Nación y los que da el gobierno entrerriano. Debido a esta situación las empresas terminan acudiendo al cambio informal con la consiguiente pérdida.

Se evidencia, además, un manejo discrecional de varias empresas locales que compran federales a 60% y luego los utilizan para pagar salarios en paridad uno a uno con el peso. Los comerciantes, por su parte, alegan que por el desagio de los bonos merced a los problemas para su canje los precios son alrededor de 10% superiores a los de la vecina Santa Fe.

La semana pasada, el fiscal de Estado, Sergio Avero, envió por iniciativa propia una nota al presidente de la Caja de Conversión en la que analiza un proceso que caratula de «defraudación» a través del cual algunos comerciantes «realizan ventas diferenciadas en bonos, adicionando un porcentaje en relación con el peso, y a su vez tramitan canjes de federales ante la Caja de Conversión de la provincia».

En tanto, otro dato a destacar es la ola de ejecuciones que están llevando adelante algunos bancos locales -que no aceptan federales-para cobrar los numerosos créditos que dieron antes de la crisis para reformas de inmuebles. Una medida que acordó ahora el gobierno es que aquellos comercios que reciban 100% de bonos federales, podrá pagar la luz 100% en bonos.

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