11 de marzo 2003 - 00:00

Compras llegarán a u$s 1.400 millones

Brasil importará este año 6 millones de toneladas de trigo, 600 mil toneladas de maíz, 1 millón de toneladas de arroz y hasta 500.000 toneladas de porotos negros (frijoles). Y dice que se las comprará mayoritariamente a la Argentina. Una buena noticia que dio ayer el flamante ministro de Agricultura de Brasil, Roberto Rodrigues, cooperativista que liderará, desde el sector agrícola, el Plan Hambre Cero, que lanzó Lula Da Silva y que promete comprar alimentos en estas pampas. Una alternativa que implica en valores de exportación casi u$s 1.400 millones. Para contarles la buena nueva convocaron ayer a empresarios de la carne, de la leche, avicultores, aceiteros y productores de papas, huevos, ovinos y azúcar. Un despliegue de buenas intenciones que quedó sólo en un gesto político del funcionario brasileño que debió admitir que su país necesitará cubrir alguna faltante de granos pero nada de carne ni de leche. Amagó también con demandar un fuerte volumen de porotos, 500 mil toneladas, que parecieron una exageración a los empresarios del sector ya que Brasil sólo en años de clima complicado llega a comprar 100.000 toneladas.

No obstante, la apertura y el gesto de Rodrigues de convocar a los naturales proveedores de alimentos fue bien recibido ayer por el empresariado del campo. Rodrigues explicó el Plan Hambre Cero con detalle ante los representantes de ruralistas e industriales: se distribuye una tarjeta magnética con una carga de 50 reales mensuales que pueden ser aplicados a la compra de productos de la canasta básica. Y si bien hoy sólo se aplica a 1.000 familias en dos municipios, se prevé que en abril se sume 1,6 millón de familias hasta totalizar en 5 años los 44 millones de consumidores -hoy marginados-que el mercado brasileño de alimentos deberá satisfacer con productos que, a veces, resultan escasos en su mercado interno. Una apuesta pretenciosa que necesitaría de disponibilidad de productos también de la Argentina.

Perspectivas

El pleno ingreso de la Argentina como proveedor principal de Brasil en su plan de asistencia alimentaria -ya anticipado por el secretario de Agricultura argentino, Haroldo Lebed, a este diario durante enero-plantea un escenario halagüeño para los exportadores, aunque no habría que dejar de considerar que durante los próximos cinco años Brasil también continuará desarrollando sus esquemas de producción (especialmente mediante microemprendimientos) para satisfacer su consumo. Brasil ya superó a la Argentina en el mercado internacional de carnes y desaceleró sus compras de lácteos. Compra granos sólo cuando necesita o cuando la oportunidad de mercado ofrece chances de realizar buenos negocios. De hecho, este año ya intentó también comprar trigo en otros destinos y la Argentina está a punto de perder la exclusividad como proveedor. Todas señales de una relación conflictiva que el gobierno de Lula parece querer modificar.

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