Con ahorros, pagarán "bonus" a mejores empleados públicos
-
Remeras a un centavo de dólar: el festival de subfacturación de importaciones alcanza al 76% de los textiles
-
Castiglioni: "Para reducir la pobreza fue clave la baja de la inflación y la suba de los salarios informales"
«Los ahorros tienen que ser permanentes en el tiempo y que garanticen la prestación de servicios al ciudadano. No ahorros quitando servicios. Y la idea es que si alguien hace ese esfuerzo, sea retribuido. Serían incentivos personales», aseveró Vicens.
Periodista: ¿Cómo impactará en materia fiscal esta nueva rebaja de tasas de Greenspan?
Mario Vicens: En el corto plazo es pequeño. Lo que impacta más es la tasa de las LETES que puede bajar por debajo de 6,50 por ciento que se pagó recientemente. Pero es un monto pequeño para este ejercicio; es algo pero es pequeño. Lo que creemos es que la política de baja de tasas nos favorecerá mucho en que la producción local va a ser más competitiva y sobre todo que la tasa de interés real va a estar bajando, que es lo que nos interesa. Nuestros ingresos tributarios se mueven con la evolución del PBI nominal, y la inflación en la Argentina está muy predeterminada por la necesidad de adecuar nuestros precios relativos y por la inflación internacional. Si la inflación internacional sube como consecuencia de la depreciación del dólar y como consecuencia de la baja de tasas en EE.UU. en ese contexto somos beneficiarios directos vía recaudación tributaria y vía menores costos de financiamiento. La situación que se vivió en 2000 de baja inflación y altos intereses nominales daría lugar ahora a una situación contraria.
P.: ¿Qué tan cerca estuvimos del infierno, de una cesación de pagos el año último?
M.V.: Hubo momentos muy difíciles a principios de noviembre cuando estaba negociando en Washington la ampliación del crédito del FMI. Prevalecía una fuerte desconfianza del Fondo de que el gobierno argentino pudiera ir adelante con el programa que estaba planteando. Si en ese momento el gobierno no hubiera mostrado la decisión que mostró, hubiéramos tenido dificultades en armar esto. Fue en la primera semana de noviembre, en la que terminó con el discurso del presidente De la Rúa en IDEA en Mar del Plata un viernes. Ese discurso fue clave y convenció al FMI de que el gobierno estaba decidido a llevar adelante un programa razonable.
P.: ¿Es cierto que hubo países que pedían que la Argentina hiciera una reestructuración compulsiva de su deuda?
M.V.: Hay una nueva tendencia en los últimos años que países miembros del FMI sostienen que se debe ayudar a los países con dificultades financieras en la medida que sea acompañado por el sector privado y los acreedores. Es lo que se llama «bailing in». Ese tema estuvo presente, pero el FMI entendió que en el caso de la Argentina no había habido especulación financiera. En la Argentina la tasa de interés subió a finales de octubre y por poco tiempo. No hubo ganancias extraordinarias por el riesgo vivido. Los acreedores de la Argentina están extremadamente diversificados y no se puede hablar de que alguien sea un ganador específico con la ayuda del FMI. Igual el gobierno destacó el carácter voluntario de su deuda y no íbamos a cambiar las reglas de juego.
Monitoreo
M.V.: El programa prevé revisiones trimestrales, la primera en abril. Está previsto que en mayo el directorio del FMI lo trate y sobre esa base desembolsaremos el segundo tramo del crédito. En esas revisiones se hace una evaluación integral de la marcha de la economía, no sólo ver el cumplimiento de las metas, sino también la dirección de políticas económicas y convicción del gobierno de llevarlas adelante y su capacidad. La revisión de abril será clave: no sólo se va a reconocer lo efectuado sino también se evaluará qué perspectivas hay de que se profundice o se completen esas iniciativas que se pusieron en marcha. En marzo viene una misión del FMI con Tomás Reichmann para discutir los números finales de 2000.
P.: La semana última se anunció que las reparticiones que no presenten un plan de ahorros, se les quitará hasta 10 por ciento de las partidas.Y las que lo presenten, podrán disponer de 75 por ciento de esos ahorros ¿Es sólo un mero anuncio o en realidad este es un mecanismo de premios y castigos?
M.V.: Esto primero es insistir con una idea que nosotros incorporamos dirigida a alinear los objetivos y prioridades del gobierno con la tarea de cada uno de los administradores. Uno puede tener una política de reforma del Estado globalmente correcta, pero si no se la logra colocar en cada oficina estatal, no se avanza. Esto alinea objetivos. La segunda cuestión es cómo enfocamos la política fiscal de 2001. Ahora hay que mejorarlo en productividad y ampliar herramientas para que el gasto sea más eficiente y menor.
Destino
M.V.: No necesariamente. Los ahorros tienen que ser permanentes en el tiempo y que garanticen la prestación de servicios al ciudadano. No puede ser que ahorren quitando servicios.
Los ahorros pueden ser utilizados con más libertad que la que normalmente hay en el Estado e incluiría incentivos al personal. Una suerte de bonus. La idea es que si alguien hace ese esfuerzo, sea retribuido. Esta retribución tiene que ver en el plano de dirección del organismo con más fexibilidad para premiar esfuerzo de empleados, dándole un beneficio no permanente.
P.: ¿A cuánto llegó el recorte del gasto primario en 2000?
M.V.: El recorte del gasto primario terminó siendo de $ 1.264 millones en 2000. Pero es una comparación demasiado simple porque no tiene en cuenta un mayor gasto por el fondo de incentivo, $ 279 millones, y además transferimos más fondos a provincias. Si ajustamos por esas mayores transferencias, el recorte es de $ 1.742 millones. Si tenemos en cuenta que este año la economía tendrá crecimiento cero o quizás 0,2 por ciento negativo, con ese escenario el déficit hubiera sido de $ 11.500 millones y lo bajamos a 6.700 millones como consecuencia de la gestión del gasto y la reforma tributaria. El gasto primario bajó por primera vez en cinco años.
P.: Pero este año no baja...
M.V.: Este año va a estar constante. Aumenta la carga de intereses de $ 9.600 millones a más de $ 11.500 millones en este año lo que consume gran parte del aumento de recursos derivado del crecimiento proyectado. Esto en conjunto con la baja de algunos impuestos: cayó 5 puntos el impuesto al endeudamiento, y estamos aumentando exenciones para préstamos hipotecarios. Todo hace que el déficit fiscal no caiga en 2001. De cualquier manera la economía no va a tener que sufrir el impacto negativo del ajuste fiscal, vamos a tener estabilidad tributaria, tenemos en el Presupuesto todo lo que hay que gastar, no esperamos sorpresas a diferencia de 2000.




Dejá tu comentario