13 de noviembre 2001 - 00:00

Con miedo se apostó por el accidente

Con miedo se apostó por el accidente
Muchos se enojan cuando se dice que se "apuesta" en el mercado. Pero aunque sea con alguna base, lo que se hace es apostar a un sinnúmero de eventos futuros, que se reflejan en el precio de las acciones. Tras escuchar el acostumbrado himno nacional y listos para saltar a la rueda, los operadores del NYSE se quedaron "pasmados". Desde las pantallas se anunciaba que un nuevo avión había caído sobre Nueva York. Dos meses y un día después de los atentados del 11 de setiembre, a pocas horas de que Osama bin Laden concediera su primera entrevista, y justo cuando el mercado accionario había terminado de recuperarse de la debacle, se producía lo que parecía otro atentado terrorista. En apenas 30 minutos el Dow se cayó 2,07 por ciento y el NASDAQ 2,51 por ciento. Si la merma fue mayor, es porque el feriado por el Día de los Veteranos de Guerra mantenía alejados a los operadores en bonos y derivados financieros, siempre mucho más sensibles y dispuestos a huir ante la primera señal de peligro. Hasta mediodía el mercado se mantuvo prácticamente inmóvil y fue recién cuando las autoridades comenzaron a afirmar que el avión se habría caído por alguna falla, que de la mano de las empresas de semiconductores y redes y la aparición de algunos "buscadores" de pichinchas" que se inició una recuperación que redujo la pérdida a 0,56 por ciento para el Promedio Industrial que quedó en 9.554,37 puntos. El mercado decidió apostar que la caída del avión de American Airlines fue un accidente. De las Aerolíneas y las empresas vinculadas con el turismo mejor ni hablar. Reflejo de que no son tiempos fáciles fue la pelea que se hizo pública entre Richard Grasso, máximo ejecutivo del NYSE, y los alcaldes Giuliani y Bloomberg por el traslado del NYSE hacia instalaciones más seguras.

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