Siendo desechable lo del día anterior, aunque por allí se ensayara un repunte que carecía de argumentos visibles, lo visto en la víspera ofreció la imagen de un mercado que debió soportar nuevamente una «sobrecarga» de males domésticos, cada vez más difíciles de poder evaluar. Si bien el Dow reapareció con cierta brisa de mejoría, apenas para 0,55 por ciento, el Bovespa tampoco las pudo pasar bien y acusando en la rueda otra baja, de 0,9 por ciento.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por lo tanto, no venía ninguna energía extra del exterior, quedando el Merval a solas con sus propios fantasmas del contexto. A tal nivel se sintió en ciertos momentos, como para tener que perforar el piso de los «2.200» puntos, pasando a hacer pie en los «2.197», y pudiendo ensayar desde ese punto una remontada que lo dejó arriba de la cornisa y en «2.214» de final. En definitiva, un saldo de algo más de 1%, a la baja, que no desentonó con los vecinos. Si bien haciendo ya difícil disimular el escenario, en que debe desempeñarse el mercado de riesgo.
Saliendo de «dique seco», por el feriado, apareció la correspondiente remontada en los montos de negocios. Y así, se agregaron unos $ 50 millones a lo anterior, para totalizar $ 72 millones en acciones y en efectivo.
Papeles de menor magnitud se anotaron en lo mejor de la fecha, con Colorín a la cabeza y 7% de aumento, después Caputo y Fiplasto, con cerca de 3,5%. Entre las bajas, Petrobras se apuntó con casi 6%, segunda Galicia en nivel de 4%. Longvie y San Lorenzo rondando lo mismo. Diferencias de «41» papeles en ascenso, por «66» títulos en baja, completaron un desarrollo que resultó de trámite lento. Con pesadez, valles, repuntes poco sólidos, desandando las últimas fechas de mayo con los efluvios de un mes: que se cargó de adrenalina. Y la Bolsa, absorta.
Dejá tu comentario