Confirmado: gobierno no puede imponer el adelanto de la hora a todo el país
El cambio de hora que lanzó Cristina de Kirchner como punta de lanza de su plan energético ya complica al gobierno. Lo había adelantado Ambito Financiero: la protesta de las provincias que lindan con la Cordillera de los Andes, especialmente Mendoza, amenazaba el futuro de esa idea. Ayer, el gobierno ya estudiaba la posibilidad de aplicar dos husos horarios distintos en el país ante la protesta generalizada. Está facultado para hacerlo, y hasta Agustín Rossi, el jefe de los diputados kirchneristas, admitió la posibilidad. El efecto es lógico: hoy esas provincias ya están desfasadas dos horas en relación con la que geográficamente les corresponde. Al adoptar Cristina de Kirchner otro horario para el veranolas aleja una hora más. En Mendoza alegan que desayunarán de noche y cenarán de día; algo similar ocurrirá en La Rioja, donde el sol no se pondrá hasta las 23, como en Ushuaia, aunque allí el efecto es por el verano polar. El problema no es sólo biológico: en esas provincias no habrá ahorro energético. Por el contrario, algunas incrementarán su consumo. Una rebelión federal estaba ayer en marcha.
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Por eso Rossi reconoció ayer que se podría autorizar otro huso horario para las provincias del oeste argentino. El propio gobierno reconoce ahora que es posible que existan dos husos horarios en el país, ya que las provincias ubicadas al oeste no están de acuerdo con el adelanto de la hora en 60 minutos y que el cambio será positivo principalmente para la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, donde se encuentra «la mayor demanda energética del país, casi 65 por ciento».
En Mendoza, que ya en la actualidad se queja por las diferencias horarias, el gobernador Celso Jaque presentó una propuesta de cambio al proyecto del gobierno y evalúa mantener la hora actual, diferenciándose del resto del territorio nacional.
El radical Ernesto Sanz lo apoyó: «Este reglamento generará mayor consumo y un cambio en la vida de los ciudadanos, va en contra de Mendoza». Los mendocinos son los principales críticos de un sistemaque, dicen, les modificará hasta sus hábitos diarios: « Vamos a desayunar de noche y cenar de día», protestan.
Jaque, de todas formas, se mantiene aun dentro del corralito kirchnerista, aunque la presión en su provincia aumenta: «Una vez que este nuevo huso esté en funciones y veamos que es necesaria la discusión de un huso horario diferente para Mendoza, lo vamos a discutir», intentó calmar ayer.
Ayer brotaron en todas las provincias del oeste opiniones en contra al cambio de hora: algunos físicos creen que se reducirán las horas de sueño, porque anochecerá más tarde. Por ejemplo, los propios informes del Ministerio de Defensa reconocen que en el oeste argentino el sol se pone a las 20.45 pero el crepúsculo vespertino se produce a las 21.13, por lo que, con la modificación del huso horario, el día se estirará hasta las 22.



