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ISMM posee también los derechos de las principales competiciones de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), tiene suscrito un contrato de diez años con la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) y compromisos de comercialización con equipos brasileños de fútbol como Flamengo y Gremio. En la Argentina, hicieron un intento por quedarse con el management de la imagen de dos clubes, San Lorenzo y Boca Juniors. Con el equipo de la Ribera nunca se llegó a un acuerdo, mientras que con el del Bajo Flores se desató un conflicto difícil de solucionar.
En efecto, tal como informara también este diario, ISL le adelantó al «Ciclón» u$s 2 millones a cuenta del contrato de manejo de imagen que había suscrito con la Comisión Directiva por diez años con opción a otros cinco.
Sin embargo, si bien la asamblea de socios del club aprobó el acuerdo, una jueza ordenó «no innovar», y quedó en suspenso. Ahora ISL reclama la devolución del importe adelantado, pero Fernando Miele -titular de San Lorenzo-exige el pago de otros u$s 4 millones correspondientes a las primeras dos cuotas del convenio.
Tampoco en Brasil les fue del todo bien: la comisión directiva del Flamengo acordó la rescisión del contrato con ISL, que como medida estratégica a escala global (a fin de achicar gastos y tratar de salir a flote de la difícil situación que atraviesa) decidió salir del negocio de los clubes de fútbol.
Cabe recordar que el «rojo» en las cuentas de ISL proviene fundamentalmente del desastroso negocio que hicieron con el tenis de la ATP, por cuyos derechos se comprometieron a pagar u$s 120 millones anuales sin que los ingresos generados por ese deporte hayan cubierto (ni remotamente) ese importe.
Tampoco les fue bien con los autos monoplaza en Estados Unidos, dado que la denominada Formula Indy se dividió en dos fracciones irreconciliables; ISL se quedó con la CART, que tampoco tuvo la difusión y la potencialidad de generar ingresos que sus ejecutivos esperaban. ISL perdió u$s 390 millones en 2000, según un diario alemán.
Ahora, los franceses tomarían ISL bajo ciertas condiciones: luz verde de la Comisión Europea, acuerdo con los acreedores los principales socios del grupo ISMM y una profunda auditoría de sus cuentas.



