15 de octubre 2008 - 00:00

Conflicto con Brasil: Lula no frenará sus exportaciones

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
De continuar el proyecto oficial para trabar importaciones, tanto provenientes desde Brasil como de terceros países, la Argentina se encaminaría a un nuevo conflicto con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva. El gobierno del país vecino, a través de su ministro de Hacienda Guido Mantega, dejó ayer públicamente en claro que no está en los planes de Brasilia aplicar restricciones a las importaciones en conjunto con la Argentina y mucho menos aceptar que desde Buenos Aires se implementen barreras para las ventas hacia el mercado local.

Según Mantega, en su último día en Washington (a donde viajó para participar de la Asamblea Anual del FMI y permaneció hasta ayer invitado por el gobierno norteamericano), descartó un acuerdo con la Argentina para aumentar la Tarifa Externa Común (TEC) del Mercosur y restringir las importaciones. Concretamente, el ministro brasileño dijo que «no creo que estemos caminando en esa dirección (incremento TEC), en este momento no debemos tomar medidas proteccionistas en ningún lugar». Para Mantega, «debemos continuar abiertos, mantener la actividad globalizada porque eso es beneficioso para todos los países», lo que se interpretó ayer en Buenos Aires como una negativa también a aplicar eventualmente restricciones hacia fuera del Mercosur, incluyendo la posibilidad de una suba en el TEC, que hoy tiene un máximo de 35% y un promedio de 22%.

  • Protección

  • Casi al mismo tiempo, desde la Argentina habló el secretario de Industria, Fernando Fraguío, que confirmó que el gobierno de Cristina de Kirchner estudia medidas «unilaterales» para proteger a su actividad manufacturera de la «invasión» de productos extranjeros y que prevé consensuar con Brasil, Paraguay y Uruguay, los otros socios del Mercosur. «Hemos preparado una serie de medidas unilaterales, como es el reforzamiento de las licencias automáticas y no automáticas», dijo el secretario. Estas medidas apuntan a «controlar los valores de las mercaderías que se están importando», y si se descubriera que éstos son menores a los de producción en sus mercados de origen o si produjeran un daño puntual a la fabricación local, podrían ser objeto de la aplicación de « licencias no automáticas».

    Esta posibilidad es precisamente la que fue descartada ayer de plano por Mantega, lo que entonces limita seriamente su aplicación efectiva en el país. Sucede que de no ser aceptada por Brasil, las licencias no podrían hacerse efectivas para las importaciones desde terceros países (estados externos al Mercosur), al menos en la aplicación de barreras arancelarias superiores a las vigentes en el bloque comercial. Por definición,una traba hacia fuera del Mercosur debe ser aceptada conjuntamente por los cuatro socios y sólo éstos pueden resolver su modificación por unanimidad.

    La única salvedad es que se detecte algún tipo de dumping desde los países de origen; esto es, la venta de un bien a un valor menor al de producción con el objetivo de ingresar en un mercado y producir un daño.

  • Improbable

    Mucho menos probable es que Brasil acepte restringir sus propias ventas a la Argentina y avalar las «licencias no automáticas» de importación en el actual contexto internacional de crisis financiera y de caída de las exportaciones a los países desarrollados.

    Estas limitaciones habían sido ya motivo de conflicto con Brasil en junio de 2004, cuando durante el gobierno de Néstor Kirchner y la primera gestión de Lula, desde Buenos Aires se intentó aplicar un régimen de restriccionesunilaterales a las importaciones desde el país vecino. Finalmente, y luego de una cumbre presidencial de urgencia, Lula aceptó algunos cupos para los envíos de ciertos electrodomésticos (heladeras, lavarropas) y textiles (telas denim) de Brasil hacia la Argentina.

    Fraguío, que proviene de la industria automotriz, ayer enumeró los sectores sobre los que se aplicarían estas salvaguardas que tiene en mente el gobierno. Estos serían los textiles, el calzado, papel, rodados y juguetes, al menos en un primer momento. Luego, según el propio secretario, es posible «que la experiencia de estos tiempos nos lleve a incluir más productos dentro del régimen».

    Este avance para trabar importaciones brasileñas y desde el sudeste asiático, habían sido analizadas el jueves de la semana pasada en la Casa de Gobierno, durante una reunión entre el jefe de Gabinete, Sergio Massa, Fraguío y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradía. En ese encuentro se estudiaron los eventuales incrementos de las importaciones provenientes de varios mercados, especialmente desde Brasil y China, a partir de la devaluación del real en el primer caso y la caída de las ventas hacia Estados Unidos y Europa en el segundo.
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