12 de noviembre 2003 - 00:00

Conflicto en la UIA ya llega a agravios personales

Se agudizó aun más la pelea entre el sector de la UIA que orienta el grupo Techint y la conducción de la entidad. El motivo fue la reasignación de cuatro delegados que eran de la oposición a la corriente mayoritaria. Pero esta disputa formal -que no altera la actual correlación de fuerzas, totalmente favorable al presidente Alberto Alvarez Gaiani- ya no oculta el motivo de fondo: los dos modelos de país diferentes a los que aspiran estos sectores del empresariado. En la asamblea hubo empellones, agravios personales e insultos; más tarde, hubo un comunicado de la oposición apelando al fácil recurso de «acusar» al oficialismo de «menemista». No parece la actitud más seria ni la más sana ante los embates que padece el empresariado desde el gobierno (el viernes en Mar del Plata el ministro Roberto Lavagna los calificó de «mimosos»). De todos modos, no se vislumbra una inminente ruptura de la UIA: Techint se opone.

Conflicto en la UIA ya llega a agravios personales
"La pelea no es por cuatro delegados: acá están confrontando dos modelos de país diametralmente opuestos.» La ira dificultaba el habla a Manfredo Arheit, titular de ADIMRA (metalúrgicos). Es que pocas horas antes la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA) había decidido restarle cuatro delegados a ADIMRA para hacer lugar a la reafiliación de AFAC (autopartistas). A lo que se refería Arheit, sin dudas, es a la diferente visión que tienen los dos grupos que desde el año pasado se enfrentan no sólo por la conducción de la UIA:

• la actual conducción que encabeza Alberto Alvarez Gaiani -apoyado por toda la industria alimentaria y la automotriz- propone una economía más abierta, con ingreso per cápita alto en dólares (apuestan fundamentalmente al mercado interno);

• la corriente Industriales, inspirada por el grupo Techint, a un tipo de cambio más alto, creación de «cadenas de valor», sustitución de importaciones y un fuerte sesgo hacia la exportación. Sus figuras más representativas son Guillermo Gotelli y José Ignacio de Mendiguren.

La jornada de ayer estuvo jalonada por una ausencia absoluta de saludos previos (a pesar de que todos los participantes de la asamblea se conocen desde hace años), insultos, empujones y «acusaciones» de menemismo, lanzadas a sus adversarios desde la trinchera ayer perdidosa.

Lo sucedido en el edificio Carlos Pellegrini podría resumirse así: la reunión de la junta trató la incorporación de AFAC, propuesta por el denominado Comité de Encuadramiento (encargado de aceptar o rechazar esos trámites); Arheit, «damnificado», pidió hablar, pero la amplia mayoría de los delegados del grupo Celeste y Blanca pidió pasar a votar. «Ya hablamos hace dos semanas más de dos horas; está todo claro, AFAC viene pidiendo ser admitida desde hace catorce meses», dijeron desde la platea. Los delegados de Industriales se retiraron, pero Alvarez Gaiani abrió la votación al comprobar que aún había quórum: el ingreso de AFAC fue aprobado por 34 a 1.

La oposición se retiró a deliberar a sus oficinas de Diagonal Norte; el tema principal del debate fue la ruptura o no de la UIA. Privó el criterio de Techint, que pidió «no fracturar la entidad». Sin embargo, se redactó un virulento comunicado en términos bastante alejados de lo democrático: allí se acusa no muy veladamente a Ledesma (a la que se descalifica como «azucarera monopólica») y a Fiat Argentina («una ex fabricante de autos que ahora se dedica a importarlos») de «tratar de perpetuar en la UIA el modelo y las prácticas menemistas antiindustriales y excluyentes». Acusaciones muy parecidas a las que lanza de manera recurrente el gobierno.

• Anuncios positivos

El comunicado confirmaría que fue el gobierno el que forzó a Industriales a hacer coincidir su jornada en Rosario (prevista originalmente para una semana antes) con el Coloquio de IDEA para devaluarlo. Por eso también, seguramente, el ministro Roberto Lavagna hizo anuncios positivos en Rosario (reducciones impositivas para la industria) y se reservó el término de «empresarios mimosos porque no son recibidos por el gobierno» para su audiencia de Mar del Plata.

El «cachetazo» de Rosario fue entonces la gota que colmó el vaso: los líderes del oficialismo redoblaron la apuesta, apuntando a
tener mayoría y minoría propias en las elecciones del año próximo; en esa dirección se aseguraron los cuatro votos adicionales de AFAC más otros dos que se agregan a COPAL (alimentarias), principal apoyo de Alvarez Gaiani.

«Cuesta creer semejante macartismo ideológico: acá hay de todo y aunque fuéramos menemistas, eso no nos invalidaría para hacer gremialismo empresarial»,
dijo a este diario una fuente de la UIA. El comunicado oficial explica escuetamente que «la AFAC representa a los principales proveedores de la industria auto-motriz, abastecen más de 85% de sus compras, emplean 35.000 personas y representan más de 87% de las exportaciones del sector, con una facturación de $ 6.000 millones anuales. Dicha entidad dio por terminada su vinculación con ADIMRA, retomando su personería individual en su representación en la UIA». Del otro lado de la frontera, se preguntan: «¿Por qué si en AFAC hay gente que hace paragolpes de plástico y parabrisas, se le restan los cuatro votos a ADIMRA?».

¿Podrá la UIA funcionar sin Techint, tradicional columna vertebral del movimiento industrial? Se sabe que su cabeza, Paolo Rocca, se opone (al menos por ahora) a una ruptura abierta. De hecho, Cristiano Rattazzi -CEO de Fiat, tesorero de UIA-afirmó que «son una gran empresa: todos los puentes están tendidos para que vuelvan».

Sin embargo, habrá protestas: Industriales casi seguramente no participará de la tradicional conferencia que se llevará a cabo entre el 2 y el 4 de diciembre en Pilar; también apelarán a la Justicia para tratar de revertir la decisión de ayer, por la cual la representación de ADIMRA quedó reducida a 14 delegados, (tenía 18). Aún sigue siendo la segunda más numerosa de la UIA, superada sólo por COPAL (24 delegados). Techint, curio-samente, tiene un delegado en AFAC y otro en ADIMRA.

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