Correo: siguen buscando acuerdo
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Esto le da tiempo al gobierno para tomar una definición que se considera «muy delicada» en los despachos oficiales. Si rescinde el contrato por el concurso, dejaría espacio para que la sociedad liderada por Macri inicie acciones judiciales por presuntos incumplimientos del contrato, fundamentalmente por asimetrías laborales y competencia desleal.
Según los voceros del Correo, esa demanda sería por unos 700 millones de pesos, pero la suma no fue todavía cuantificada en la presentación judicial, aparentemente porque de ese número depende la tasa de justicia. Si el monto demandado es realmente de 700 millones, la tasa ascendería a 21 millones de pesos.
Aunque esos planteos fueron descartados por los equipos jurídicos de varias instancias del gobierno, igualmente parece temerse una acción judicial. De todas formas, el gobierno se vería en dificultades para mantener la concesión en concurso, y lo mismo le pasaría a la sociedad concesionaria. Porque en la convocatoria entran las deudas anteriores a la presentación, lo que en este caso incluye los 257 millones de cánones adeudados, pero no entran los cánones futuros, lo que seguiría manteniendo la incongruencia de un pago al Estado demasiado alto en relación a la facturación (alrededor de 20%). «Impagable», según definió antes del pedido de convocatoria, el ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, para explicar que la única salida es llegar a una rescisión acordada de la concesión.
Las complicaciones del tema incluyen también la decisión judicial que obliga a realizar una audiencia pública antes de aprobar el marco regulatorio para la actividad postal, con lo cual la norma volverá a demorarse, aun cuando viene elaborándose desde marzo del año pasado y fue sometida a una consulta pública por escrito a los principales interesados.
El Correo se presentó en concurso a tres días de haber sido intimado a pagar los cánones adeudados bajo apercibimiento de rescisión del contrato, y cuando ya habían sido avisados de esta posibilidad los bancos acreedores de la empresa.
Si el gobierno decide rescindir el contrato, la sociedad concesionaria quedaría en concurso con sus créditos y deudas, pero los activos físicos (inmuebles y muebles) del Correo e incluso el personal, volverían al Estado.




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