El gobierno cortaría el suministro de GNC a vehículos particulares durante los días más fríos del próximo invierno, que, se estima, no excederán de 30. La medida no está todavía totalmente definida solamente porque de 1,3 millón de vehículos que utilizan hoy el producto, se calcula que unos 110.000 se dedican al transporte público, y falta encontrar un mecanismo para que esas unidades queden exceptuadas de la restricción.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Una decisión de esta naturaleza, que puede resultar políticamente antipática para los que reconvirtieron sus autos a GNC, se fundamenta en esferas oficiales afirmando que «el conjunto de la sociedad debe asumir costos más caros de la energía eléctrica para beneficiar a 1,2 millón que puede usar medios o combustibles sustitutos por unas semanas».
La medida, que ya está prácticamente tomada, según fuentes privadas, surgió luego de evaluarse la situación de la generación eléctrica en el próximo invierno. Dado el aumento de la demanda de gas natural, los días de corte de ese producto a las centrales térmicas deberían aumentar en la época de más bajas temperaturas, cuando aumenta el consumo residencial. Y si las centrales tienen que usar más combustible líquido, que triplica prácticamente los costos frente al gas, el precio de la energía mayorista debería subir en todo el país.
En 2003, la situación se atenuó parcialmente porque había recursos en el fondo compensador de Cammesa, la empresa mixta que controla el despacho eléctrico, por unos $ 200 millones al empezar el año. Pero de todas formas se acumuló una deuda de $ 350 millones con las generadoras, aun contando que hubo un préstamo extraordinario del Tesoro por $ 150 millones.
Para empeorar el panorama, el pronóstico es que este invierno habrá menos electricidad de las represas hidráulicas porque no será un año hídrico bueno. Esto significa que se necesitará más generación térmica (y más combustible líquido), con lo que la suba del precio sería mayor que en 2003.
Por otra parte, hay cierta reticencia de las generadoras a comprometer potencia para el invierno porque, afirman, «todavía no nos pagaron lo que generamos el año pasado». Aunque esta posición implica también alguna forma de presión, porque tampoco a las empresas les conviene tener las máquinas paradas.
• Transporte
Según los datos oficiales, 8% de la capacidad de transporte actual de los gasoductos troncales se ocupa con el consumo de GNC para vehículos. Desde esta posición, no hay temor a que falte gas en yacimientos, pero ya se sabe que la capacidad de los ductos no alcanzará en el invierno y que aunque se hicieran ahora inversiones en plantas compresoras, los resultados no se verán este año.Además, se afirma que el consumo de GNC en autos equivale a 25% del gas que usan las centrales eléctricas a lo largo del año, pero en invierno, el porcentaje es mucho más alto, porque habitualmente las usinas tienen días de corte.
La ley de marco regulatorio del gas establece que los usuarios residenciales y las pequeñas demandas, entre las que está el GNC, deben tener asegurado siempre el suministro. Sin embargo, sólo el decreto reglamentario de la ley indica que el GNC entra dentro de lo que no debe interrumpirse nunca, como en los domicilios. Esa situación legal se modificaría con un decreto o una resolución del ente regulador.
Esta decisión política no implica temor a apagones. Desde el punto de vista de la generación instalada, por lo menos para este invierno, no hay faltante. El problema es el precio de la energía si se produce con gasoil o fueloil y la dificultad de trasladar ese valor a los usuarios de todo el país por la vía de las tarifas.
Dejá tu comentario